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April 28, 2010 | History

Así en la tierra como en el cielo (reflexiones de poeta sobre el Padre nuestro) 1 edition

Cover of: Así en la tierra como en el cielo (reflexiones de poeta sobre el Padre nuestro) | daniel albarran

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Así en la tierra como en el cielo (reflexiones de poeta sobre el Padre nuestro)

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PRÓLOGO

TIPO DE REFLEXION: "DE POETA"

Desde hace algunos días cuando rezo el Padre nuestro tengo la idea de relacionar al cielo con el corazón y a la tierra con la cabeza. No sé precisar el por qué, pero el hecho de pensar en esa relación me hace saborear pequeñas satisfacciones místicas, que tampoco sé si serán verdaderas o simplicidades de la imaginación. En ese sentido, me satisface pensar en el "todo y la nada" que propone San Juan de la Cruz: "Si quieres poseerlo todo, no quieras poseer algo en nada; si quieres venir a saberlo todo, no quieras saber algo en nada...". O conocer ignorando (ignoto conoscere) para llegar a la "docta ignorantia"
En el caso de que sean verdaderas manifestaciones del espíritu no significa que yo sea un hombre cultivado en trances espirituales ni mucho menos una persona de estrecha intimidad con Dios. Por lo menos no en méritos propios al intentar cultivarlo conscientemente, como tampoco el olvidar que al fin y al cabo la "sensibilidad" del corazón es un don de Dios. De manera que se puede ser un hombre pecador, más con dones especiales a la hora de experimentar las bondades de Dios en el espíritu. Pues ya lo dice el mismo Apóstol San Pablo:

"Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero. Y, si hago lo que no quiero, no soy yo quien lo obra, sino el pecado que habita en mí. Descubro, pues, esta ley: aun queriendo hacer el bien, es el mal el que se me presenta. Pues me complazco en la ley de Dios según el hombre interior, pero advierto otra ley en mis miembros que lucha contra la ley de mi razón y me esclaviza a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo que me lleva a la muerte”?, (Romanos 7:18-24).

Vamos a dar como base esa realidad: tener alma y fibras de poeta es un don. Así que, sabiéndome pecador como soy, y no se trata de humildad , ni mucho menos, tengo que reconocer que me descubro con alma sensible para las cosas del espíritu. Pues, pienso que quien es sensible a las bellezas, ya es un ser de fibras de poeta, ya que el poeta sin hacer demasiado trabajo intelectivo, ni menos intuitivo, vibra de manera especial ante los simples acontecimientos de la vida diaria. Y eso mismo que lo hace vibrar lo hace sufrir, porque se le convierte en su propia pasión de la vida. Y "pasión" significa "padecer", "sufrir". Pero es un sufrimiento que da satisfacciones. Es como si se tratara de una estrecha e inseparable relación y trabazón de un "vivir muriendo" y de un "morir viviendo" Al respecto se puede ver lo que dice Hermann HESS en su pequeño libro El Balneario de Badén, sobre la desdicha de ser poeta: que en aún en lo más mínimo se encuentra la inspiración y se sufre porque cada cosa se le impone y lo marca al personificarse. Se puede ver también el libro de Leonardo Boff, Los Sacramentos de la vida, en donde el autor dice que el más mínimo detalle de la vida es un sacramento porque tienen un valor y un significado para cada uno de nosotros. Se me ocurre pensar que un mismo sentimiento interior de búsqueda mueven al poeta y al místico. Tal vez para ser místico se necesita alma de poeta. En este sentido el Padre Elmar Salmann, osb., profesor de la Cátedra "Mística e Iluminismo" de la Pontificia Universidad Gregoriana, decía el 24 de octubre de 1990, al inicio de su curso que "mucha gente piensa que Mística e Iluminismo son dos términos antagónicos". Por el contrario, tienen muchos elementos comunes como: la crisis de la tradición, es decir, van contra las mismas costumbres diarias; la crítica objetiva de lo sensorial; la emancipación del sujeto; ascetismo fenomenológico; el descubrimiento de la posibilidad de la conciencia; el descubrimiento de una libertad invertida e indiferente; el descubrimiento del absoluto transensorial; el absoluto se da en una historia larga, aventurera del sujeto; el absoluto está unido a la persona. Por otra parte, nos consuela Jacques Maritan cuando habla del arte y la poesía y dice que se trata de una intuición que lleva a plasmar lo que se siente. Y se trata de una emoción intuitiva que no volverá jamás . Lo que significa que hay que seguir esa intuición, por fuerza.
Ni yo mismo me entiendo, pero siento la necesidad de decirlo, porque al decirlo me intuyo y me satisfago, porque vivo al decirlo y muero a la vez. Es como si diciéndolo, me realizara. Y realizándome, sintiera que se desgarra algo allá dentro. Y es como sentir una doble fuerza: una que me hace vivir de la misma emoción y otra, quizás la misma emoción, que me hace morir, porque como que sintiera que al expresarlo se me escapara lo que quisiera que saliera pero que no quisiera que se me escapara. Y entonces, vivo. Porque al vibrar, vivo. Y muero, porque al querer expresarlo, en cierta forma, mato lo mismo que siento y me hace vibrar. Podría decirse que es como un movimiento dialéctico: de menos a más, que lleva a considerar lo conseguido como algo ya superado desde el mismo momento de sentirlo.
Porque descubro que se trata de un "vivir y morir" al mismo tiempo. Pero que no me hace daño, ni me perjudica, sino que me enriquece. Y aquí es donde está la cruel enfermedad de ser poeta: que su propia naturaleza interior lo lleva a "padecer", a "morir" y a "vivir" al mismo tiempo. Porque "muriendo" "vive" y "viviendo", "muere". Pero, no se puede eludir la realidad de tener un alma sensible. Se tiene que seguir las propias intuiciones. Y esto es lo que yo quiero intentar. No tanto porque yo mismo pretenda ser poeta, sino porque no puedo dejar de sentir ni mucho menos resistir a la fuerza y a la atracción que me llevan a las llamas que me calientan y que me consumirán igualmente sin compasión, como a la mariposa que por el calor del fuego se acerca a él para vivir sin saber al mismo tiempo que ese mismo calor la aniquilará. Porque lo que menos piensa es que va a morir, sino que vive por la energía del calor que la atrae. Pero, no repara, sino que vuela agitada acercándose a la fuerza que la atrae...
Que quede claro: no se trata por mi virtud, ni méritos. Sino de una realidad que se lleva dentro y a la que quiero dar riendas sueltas. Tampoco es que me ufane de ello, pues por el contrario, bien sé que me exige correspondencia y consonancia existencial con las bondades que descubro, y, amo, más bien, mis seguridades vitales. Así queda claro, que no sólo debo tener fe, sino corresponder a ella, para evitar la contradicción del protestantismo, en especial la teología de Lutero.
Dejado por supuesta esta realidad pasemos inmediatamente a lo que quiero dedicarme.
A la hora de clasificar mi intento de reflexión de poeta se podría ubicar como un aporte de Teología Fundamental, pues es un intento de descubrir la íntima relación de fe y razón, desde una reflexión de poeta, precisamente.
Es importante anotar que esta reflexión es tratada, con su respectiva profundidad teológica, al hablar del corazón, por Ratzinger en "El misterio pascual, raíz y objeto más hondo de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús", en Tolouse, con motivo del XXV aniversario de la encíclica Haurietis aqua, del 24 al 28 de julio de 1984.

ID Numbers

Open Library
OL22661770M
ISBN 10
9803321471

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April 28, 2010 Edited by Open Library Bot Linked existing covers to the work.
January 29, 2010 Edited by WorkBot add more information to works
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