Click here to skip to this page's main content.

 Hello!   Open Library is participating in our eBook lending program. Browse the growing lending library of over 250,000 eBooks!

Site Search

Site Search
Cover of: La literatura y los textos. El análisis especializado de la literatura. Qué es literatura. Algunos problemas para el análisis literario. El anonimato en la literatura. La crítica literaria como resultado del análisis literario. Cómo clasificar la literatura by Ruano Faxas, Fernando Antonio
Last edited by WorkBot
November 3, 2011 | History
Cover of: La literatura y los textos. El análisis especializado de la literatura. Qué es literatura. Algunos problemas para el análisis literario. El anonimato en la literatura. La crítica literaria como resultado del análisis literario. Cómo clasificar la literatura by Ruano Faxas, Fernando Antonio

La literatura y los textos. El análisis especializado de la literatura. Qué es literatura. Algunos problemas para el análisis literario. El anonimato en la literatura. La crítica literaria como resultado del análisis literario. Cómo clasificar la literatura
http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-qué-llamamos-discurso-hablado-o/19j6x763f3uf8/33# , http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/la-literatura-o-texto-periodístico-y-su/19j6x763f3uf8/32# , http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-qué-llamamos-literatura-científica-y/19j6x763f3uf8/28# , http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/a-qué-llamamos-discurso-jurídico/19j6x763f3uf8/30#
Ediciones ЯR
Filólogo e imagólogo Fernando Antonio Ruano Faxas.

Published in 1989, 2008 .

About the Book

Este libro consta de las siguientes partes:

A. El análisis especializado de la literatura....................................................................4

B. Qué es literatura............................................................................................................8

C. Algunos problemas para el análisis literario. El anonimato en la literatura..........10

D. La crítica literaria como resultado del análisis literario..........................................12

E. Cómo clasificar la literatura.......................................................................................15

I. Literatura o texto personal o individual........................................................16

II. Literatura o texto artístico..............................................................................17

III. Literatura o texto periodístico........................................................................20

IV. Literatura o texto publicitario.........................................................................31

V. Literatura o texto científico y técnico, o de técnica especializada
–medios didácticos o auxiliares....................................................................34

VI. Literatura o texto administrativo...................................................................38

VII. Literatura o texto jurídico..............................................................................42

VIII. Literatura o texto humanístico o de ciencias sociales...............................77

IX. Literatura o texto de síntesis........................................................................83

X. Literatura o texto de registro........................................................................89

XI. Literatura o texto para la palabra hablada...................................................91

Bibliografía....................................................................................................112

[...] La primer condición que debe poseer una persona que realiza un análisis literario, un estudio crítico de una obra escrita o hablada, de un texto de tradición escrita o de tradición oral, es la cultura –en el sentido en que la manejamos de manera general, ser una persona culta, conocedora de la historia y la tradición, de los hábitos socioculturales y las variantes lingüísticas, desde todos los puntos de vista: léxico, semántica, sintaxis, morfología, fonética y fonología, ser una persona que pueda distinguir, aunque sólo sea de manera elemental, las profundas barreras que separan al mito y al mitoide de la realidad, al mito y al mitoide de la verdad, al cuento de la historia, al autor, orador o escritor, comprometido y veraz del cagatintas...– en la que se registra la obra que se está analizando, conocer el contexto históricosocial del asunto que se aborda en esa literatura. La persona que desee realizar un análisis literario debe conocer la filosofía del autor de la obra, los fundamentos filosóficos sobre los cuales se ha construido la trama de la obra. De lo contrario, en el caso en que estos requisitos no se cumplan, ese análisis será un fracaso –parcial o total– porque, sencillamente, no se podrá entender el panorama expuesto en la obra. Claro está que la mera lectura (Ruano y Makoviétsky, 1984; Ruano, 2002a; Ruano, 200b; Ruano, 2003h), sin ton ni son, de un texto o el escuchar accidentalmente, un día cualquiera, un relato, un poema, un cuento o una historia de tradición oral no es un análisis literario. El análisis literario es algo así como una disección del cuerpo humano, que nos permite conocer los resortes y recursos que conforman la totalidad del elemento analizado. Y de la misma manera que la disección del cuerpo humano –el estudio analítico del cuerpo humano– lo puede hacer únicamente un especialista en medicina, médico humano o médico animal, veterinario, o un biólogo, el estudio analítico de la literatura –el análisis literario– lo podrá hacer exclusivamente un individuo preparado en las técnicas correspondientes –cualquiera que sean, dado que son muchas y multidisciplinariamente entrelazadas.

El análisis literario que generalmente realiza el estudiante de las carreras de Periodismo o Ciencias de la Comunicación no es el mismo análisis literario que realiza el educando de la carrera de Letras, de Filología, de Lingüística, de Imagología o un especialista en Crítica Literaria. Los análisis literarios más importantes, más profundos, más completos, son los que hacen los filólogos, que son las personas que realizan los análisis críticos de los textos escritos en alguna lengua; por los historiadores de la literatura, personas encargadas de ubicar adecuadamente en el eje de la historia, por períodos, por épocas, por corrientes, etc., todo el acervo literario de la humanidad; por los lingüistas, que son las personas que realizan el estudio del lenguaje humano en general y de las lenguas en particular; por los críticos, personas encargadas de describir una obra literaria o un trozo de la literatura, un período, una época, etc.; por algunos periodistas, versados en cuestiones del periodismo cultural, en la esfera especial de la crítica o el comentario literario. Un análisis literario implica el descomponer en partes un escrito o un discurso oral, de manera tal que esas partes esenciales nos conduzcan a conocer mejor las ideas que ha querido expresar el relator, el autor, el discursante, el escritor, el emisor de la información. Pero quien piense que descomponer en partes un escrito artístico es fácil está en un gran error. Si hay algo difícil, complicado, que requiera de mucho cuidado y talento, es, precisamente, el valorar o criticar un autor o una obra, sobre todo en nuestros días, en la actualidad, cuando por todos lados borbotea la incultura, el analfabetismo y el analfabetismo funcional, y a cada paso vemos individuos que, carentes de capacidad, se atreven a expresar públicamente, a través de la televisión, a través de las revistas, de los periódicos, los criterios más inconcebibles sobre literatura y periodismo. Toda obra literaria tiene un doble fondo. Cada texto artístico expresa aquello que "nosotros" hemos entendido, donde para "mí", para "aquél" o para "éste" lo dicho, lo expuesto, puede tener un sentido diferente. Pero, aparte de eso, aparte de lo que supuestamente es, existe "aquello" que en realidad quiso decir el autor. Por supuesto, nada fácil. Es por eso que el trabajo de la crítica requiere de personas extremadamente cultas, en todos los sentidos, personas conocedoras de la lengua, de la historia, pero también de la sociología, de la psicología, de esa manera especial que adoptan los hombres en los diferentes estratos en los que se mueven y según los diferentes momentos históricos en las más diversas regiones de la Tierra. Si recordamos la famosa Caja de Pandora, entonces podríamos decir que en cierto modo la obra literaria artística –y muchas obras periodísticas y científicas– es una caja de Pandora; si la abres, no se sabe cuántas cosas pueden aparecer ante ti y ante los demás. Con esto queremos decir que el ser hablante de lengua española o de lengua inglesa, de lengua china o rusa, etc., o de cualquier macrodialecto, no nos brinda la posibilidad de ser "críticos" de la literatura. Una cosa es que esa literatura me guste o no me guste; otra cosa es que la entienda, que la comprenda, y que pueda yo en calidad de "crítico" expresar públicamente, ante un determinado grupo de gente, mis consideraciones. No podemos olvidar que los textos artísticos son polisemánticos; es decir, de ellos se desprenden muchas significaciones “en contexto”. Estas significaciones serán trabajadas por la mente del lector a partir de la cultura, de la preparación, de la disposición mental, del nivel intelectual y de las experiencias y logros y frustraciones que ese lector haya tenido. De ahí que los diferentes lectores sacarán diferentes conclusiones de las lecturas que realizan de textos literarios artísticos –esto, en teoría, no debe suceder, generalmente, con la literatura científica y el periodismo común–. En lo tocante al lector, hay que destacar que no todos los lectores son iguales. Esto lo sabemos por nuestra experiencia personal respecto de la lectura a través de los años de estudio en la primaria, en la secundaria, en la preparatoria o bachillerato, y ya, en estos momentos, como personas mayores y universitarios. Los lectores son diversos. La más sencilla clasificación de los lectores, de las personas que leen, nos dice que la división de los lectores está en dependencia del objetivo que se persigue con la misma lectura [...]

Nunca podré explicarme esta cuestión de que haya personas que se atrevan a hacer análisis críticos de autores y obras evaluadas a través de traducciones. Las traducciones de obras literarias existen para que los pueblos, la gente, la mayoría, de cualquier lengua, pueda deleitarse, pueda cultivarse, mediante todo ese legado maravilloso de obras de otras culturas y épocas. Las traducciones existen por esa necesidad que tenemos los hombres que vivimos en sociedad de comunicarnos nuestros patrimonios culturales. Pero el que pretenda hacer análisis críticos de la literatura tendrá obligatoriamente que conocer el mundo del autor, la lengua del autor, los sentimientos del autor, la época del autor, etc. Esto, claro está, no se alcanza a través de un curso de idiomas de tres o seis años. Para esto se requiere más, mucho más. Y, por otro lado, salvo casos muy específicos, contados, no creo que se puedan hacer valoraciones de autores foráneos, de textos foráneos, en una lengua extranjera, cuando "tú" como adulto, a través de tu formación educativa y cultural, no has logrado entender tu cultura, tu pueblo, en tu lengua materna, en tu dialecto.

Es más, dentro de un mismo país, como es el caso de México, precisamente debido a su extensión, precisamente debido a la variedad étnica y cultural de este país, la velocidad de los cambios dialectales es tal que si no existe una sólida formación educativa y estrictos hábitos de lectura desde las aulas, desde el hogar, dudo mucho que ciertas generaciones puedan entender el patrimonio literario legado por sus antecesores. Entonces, pensemos detenidamente en las implicaciones de "hacer crítica". Esto no es nada nuevo. Ya Polibio (Griego. Megalópolis c. 200-c.125/120 a. J.C.), el ilustre historiador griego, hablaba de la incomprensión del latín por parte de los romanos más instruidos, y Horacio (Latino. Venosa, Apulia, 65-8 a. J.C.), el genial poeta latino, confesaba que los poemas salios eran para él, sencillamente, un misterio inaccesible.

B. Qué es literatura.

Encontrar una caracterización de qué es literatura –una caracterización que permita distinguirla con nitidez de otros tipos de realizaciones textuales– ha sido, y sigue siendo, uno de los objetivos centrales de la filología, de la teoría literaria, de la literaturología, de la lingüística, de la semiótica...

Nosotros aquí, entre comunicólogos, periodistas y traductores, diremos que la literatura es un tipo particular de uso del lenguaje; que llamaremos literatura a los discursos o textos importantes que el hombre ha creado a través de la historia. Estos discursos, textos o producciones literarias pueden aparecer de manera oral o de manera escrita. Si nos referimos a los textos orales, entonces hablamos de una literatura oral u oraliteratura. Si nos referimos a los textos escritos, entonces hablamos de la literatura escrita. Generalmente, cuando empleamos la palabra literatura consideramos la lengua escrita, textos escritos, producción escrita; pero no debemos olvidar que todo pueblo, en sus orígenes, tuvo una expresión literaria oral; de ahí que se considere esta importante parte de la historia de las literaturas del mundo. Es imposible que haya existido una sociedad que en sus principios no tuviera una literatura oral. Los pueblos empezaron a escribir su literatura, su historia, luego de que conocieron alguno de los tantos sistemas de escrituras que han existido a través de la evolución de la humanidad. Si tomamos en cuenta la existencia de una literatura oral en todo pueblo, en toda comunidad, como punto de partida de la literatura en general, veríamos, por ejemplo, que entonces se puede plantear que en la península Ibérica han existido tantas literaturas orales como lenguas ha habido allí, o que en México ha sucedido lo mismo, que si a la llegada de los españoles a este país existían unas 150 ó 170 lenguas, pues entonces existieron unas 150 ó 170 literaturas orales. Recordemos que una cosa es literatura oral y otra literatura escrita, aunque no están separadas del todo. La diferencia principal sería aquí la escritura.

Cuando hablamos de literatura podemos pensar en muchas cosas. Todo dependerá de la esfera o las esferas en la que trabajamos, de la esfera o las esferas con la que nos relacionamos. De tal manera, cuando se habla de literatura el pueblo, la gente común, piensa rápidamente en la literatura artística: cuento, novela, poesía, teatro, etc.; los escritores y periodistas también pensarán en esto; pero bien pudiera suceder que entre ellos el alcance del concepto de literatura sea mayor, debido a que existen ciertos tipos de textos en el periodismo que entran en la esfera de la literatura artística, como es el caso de algunos ensayos y el epigrama. Por otra parte, si se habla de literatura entre los científicos y los técnicos podría pensarse, además, en toda la producción escrita –textos– que existe sobre ciencia y técnica. Y, de esta manera, el concepto se irá ampliando o especializando en la medida en que se use el término entre editores, correctores de estilo, autores de libros especializados, informatólogos, etcétera.

Es difícil encontrar propiedades formales o fenómenos lingüísticos comunes a todo tipo de obras literarias, especialmente cuando el idioma se encuentra esparcido en toda una inmensa variedad geográfica y se ha visto sometido a las más variadas influencias sustráticas y étnicas, a polimórficos fenómenos lexicogenésicos: no hay ni palabras, ni construcciones, ni tipos de estructuración particular que puedan considerarse exclusivos del lenguaje literario y que sirvan para caracterizar inequívocamente la literatura frente a lo demás. Dicho de otro modo, ningún rasgo lingüístico aislado puede convertirse en una condición necesaria o suficiente para determinar de manera automática la literariedad de un texto. Sabemos que las palabras –al menos muchas de ellas–, cuando se utilizan insertas en un enunciado concreto, tienen la propiedad de tener referencia. Ahora bien, si –como ocurre en la comunicación literaria– ese enunciado está desligado de una situación comunicativa concreta, entonces la manera de asignar referente a las expresiones referenciales tendrá que utilizar mecanismos diferentes.
La literatura está estrechamente relacionada con la sociedad, con el tipo de sociedad. La literatura nos viene dada por nuestra sociedad: una obra se ofrece ante nosotros como literaria, y entonces nosotros realizamos los ajustes cognoscitivos pertinentes. La manera en que una sociedad como la actual informa a sus miembros de que algo es literatura incluye a las editoriales, los canales de distribución, la crítica a través de la televisión, la radio, el cine, el guionismo, etc. Ello no implica, por supuesto, que se deba restar participación o poder de decisión al autor sobre el tipo de discurso a que se adscribe su obra; pero el autor que quiere escribir literatura debe conseguir que la sociedad y la cultura le otorguen la denominación que reclama. El argumento más claro a favor de esta idea es la literarización. Hay obras que, en principio, ni fueron concebidas como obras literarias, ni fueron consideradas como tales en su época; sin embargo, hoy gozan de un reconocimiento unánime como parte de la literatura. Es el caso de muchas cartas, memorias o diarios. Igualmente, una gran parte de lo que hoy consideramos literatura medieval probablemente en su momento no habría recibido tal tratamiento. Así pues, considerar que algo es literatura es fruto de una convención social. Por ello, y como ocurre con todos los tipos de convención, hay que saber cómo reconocerla y cuáles son sus implicaciones. La literatura impone una ruptura cognoscitiva con los principios que regulan el funcionamiento habitual del lenguaje, tanto en su forma como en su contenido, y cuando esta literatura es oral, pues entonces también tenemos que considerar la ruptura gestual o mímica, es decir, ese tipo de comportamiento corporal que no es habitual, que no es común, que se hace de una manera especial para reforzar claramente, ampliamente, grotescamente, etc., lo que se está diciendo, en donde los ojos, la boca, las manos, los brazos..., se mueven de manera especial, como en el teatro, como en un teatro particular [...]

C. Algunos problemas para el análisis literario. El anonimato en la literatura.

Cuando vamos a realizar un análisis literario y el autor de la obra está vivo o sobre él y su obra se ha escrito algo, bastante –en el mejor de los casos–, entonces es mucho menos complejo el estudio que pretendemos realizar, porque tenemos ese material auxiliar que nos suministra muchos datos que serán nuestro punto de partida. Pero si el autor vivió hace muchos años, hace siglos tal vez, si ya está muerto, si sobre él y su obra no se escribió, si son muy vagos los conocimientos que se tienen al respecto, entonces estamos en presencia de un tremendo problema. Está más que claro que la literatura es escrita por los escritores; pero, desgraciadamente, a veces no se sabe quién escribió una obra o todo un conjunto de obras. A veces existe la incertidumbre, la duda, en torno a quién escribió un texto. En algunos casos un texto trascendental se les ha atribuido a cuatro autores, a hombres y a mujeres. En tal caso decimos que ese texto, que esa obra, que esa literatura es anónima.

El anónimo en las obras literarias puede deberse a tres razones diferentes:

1.El azar. En este caso el anonimato se origina por un accidente material, como es la pérdida de las primeras hojas de un libro o el olvido de un copista al transcribir las rúbricas iniciales o finales. Muchas son las obras anónimas en la historia de la literatura. Estas obras pueden salir del anonimato cuando los críticos realizan profundas investigaciones, profundos análisis literarios, o cuando se halla un documento de la época que aclara el problema.

2.Temor. En la historia de la literatura ha sucedido con frecuencia que un autor ha considerado un escrito indigno de su categoría social o intelectual, lo cual se puede valorar como una cobardía del autor. A veces lo que ha sucedido es que sencillamente se teme a una persona o a varias personas, a la crítica. En este caso se relaciona la vida de muchos escritores y periodistas que por temor a las autoridades gobernantes han preferido quedar en el anonimato o han optado por escribir con un seudónimo. Se relacionan aquí libelos difamatorios o políticos y libros pornográficos. También se considera en este punto la humildad del escritor, que estima no adecuado poner su nombre porque su obra es el resultado exclusivo de la gloria de Dios.

3.Literatura esencialmente anónima. Todos los pueblos tienen muchas historias, cuentos, fábulas, etc. que no llevan el nombre de un autor. Son creaciones tradicionales inmemoriales a las cuales es imposible dar un autor. A veces algunas de estas creaciones se atribuyen a autores de personalidad nebulosa, como es el caso de Homero. Estas obras constituyen una manifestación de arte fundamentalmente anónima porque, entre otras razones, no se trata de libros para un lector, sino de relatos recitados o cantados ante un público auditor a través de unos intermediarios llamados aedo, rapsoda, o juglar.
D. La crítica literaria como resultado del análisis literario [...]

La crítica ha existido desde que apareció la primera obra literaria. Pero la denominación de crítica dada a la ciencia de juzgar acaso se deba al gramático Apolodoro de Pérgamo (Griego. Retórico c. 104-22 a.J.C.) O a Eratóstenes (Griego. Astrónomo, geógrafo, matemático y filósofo; Cirene, c. 284-Alejandría, c. 192 a.J.C.) (Sainz de Robles, 1972: 242). Aquí entonces, en lo referente al arte especial de juzgar la literatura, vale la pena recordar las palabras de Oscar Wilde: “Todo cuanto es moderno en nuestra vida se lo debemos a los griegos; y todo lo que es anacrónico, a la Edad Media” (Wilde, 1991: 924). La crítica literaria, ese arte de juzgar el valor, las cualidades y los defectos de una obra literaria artística, se da como resultado de un análisis especial que hace el crítico en torno a la obra –o al conjunto de obras– que desea valorar o comentar. Cuando se considera el trabajo de la crítica literaria debemos tomar en cuenta dos aspectos [...]

E. Cómo clasificar la literatura.

Toda expresión escrita, literatura o texto, escrito o discurso hablado, se agrupa en grandes esferas. Las más conocidas son:

I. Literatura o texto personal o individual.

II. Literatura o texto artístico.

III. Literatura o texto periodístico.

IV. Literatura o texto publicitario.

V. Literatura o texto científico y técnico, o de técnica especializada –medios didácticos o auxiliares.

VI. Literatura o texto administrativo.

VII. Literatura o texto jurídico.

VIII. Literatura o texto humanístico o de ciencias sociales.

IX. Literatura o texto de síntesis.

X. Literatura o texto de registro.

XI. Literatura o texto para la palabra hablada [...]

VII. Literatura o texto jurídico.

El Derecho ha cumplido desde la antigüedad una función básica en la vida humana. A través del Derecho los seres humanos han definido su forma de organizarse en sociedad, y en las sociedades modernas las instituciones jurídicas y los tribunales son los que deciden quiénes ganan y quiénes pierden, quiénes dirigirán y quiénes pasan a la oposición. Podría pensarse que con el polifacético desarrollo de la ciencia y la técnica y con el inmenso alcance de los medios masivos de comunicación a nivel internacional, especialmente a través de Internet y en todos los idiomas imaginables, las instituciones administradoras del derecho y la legalidad tendrían gran cuidado a la hora de dar sus dictámenes, a la hora de decidir la suerte de demandantes y de demandados, a la hora de dar los resultados de las causas jurídicas; pero la realidad actual nos dice todo lo contrario: el fraude, la impunidad, la ilegalidad, la mentira, la ausencia de estado de derecho, la anarquía, la anomia, la acracia, la injusticia, la incompetencia en todos los sentidos de los tribunales, etc., siguen apareciendo como en los antiguos tiempos del atraso social, científico y tecnológico. Y si todo esto se produce en las tres grandes potencias mundiales: Estados Unidos, Rusia y China, que están siempre en la mira de todos los grupos civilizados del mundo, imaginemos entonces cómo será en los países subdesarrollados, atrasados e ignorantes de Iberoamérica. ¿Qué atrocidades no han cometido Estados Unidos, Rusia y China contra la Humanidad en “estos tiempos”, sin contar ya las atrocidades de “otros tiempos”? Si usted las ha olvidado, recuerde nada más Irak, el Cáucaso y Tíbet. ¡Y aquí ni ha pasado ni pasará nada! Eso todos lo sabemos. ¿Quién se atreve a retar a estas potencias? “¿Quién le pone el cascabel al gato?” ¿Cómo serán, por ejemplo, las elecciones –y sus fraudes, por supuesto– y qué decisiones tomarán los tribunales, los impartidores de justicia, en países como Venezuela, Cuba, Chile, Colombia, Argentina, México, Haití, Santo Domingo, El Salvador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Uruguay, Perú, Brasil, Ecuador, Bolivia...?:

Un ejemplo de lo anterior [opiniones ciegas] son las votaciones electorales latinoamericanas, todas ligadas, de una manera u otra, a seguros o supuestos fraudes electorales. Partamos de que, como sabemos ya por estar más que demostrado, por la experiencia nuestra de cada día, durante siglos, los fraudes electorales en el mundo entero, en toda América, y en este caso en Iberoamérica –claro que en algunos países esto es, de manera simiesca, burlona y ridícula, mucho más evidente–, están a la orden del día. Si en Estados Unidos, un país lleno de cerebros brillantes, de universidades reconocidas mundialmente, de medios masivos de comunicación de todo tipo y con los alcances más inconcebibles, altamente sofisticados, de redes de control, investigación y espionaje con alcances internacionales como la CIA y el FBI, etc., un país en donde un fraude, una “transa” –como se dice en México–, un acto corrupto de alto impacto, puede costar muy caro, los fraudes electorales, que alteran cualquier tipo de votación, al nivel que sea, se producen de un día para otro, como sucedió, por ejemplo, con el fraude electoral electrónico generado por un programa realizado en 2000 por Clinton Eugene Curtis, lo que puede verse en el siguiente video: http://www.youtube.com/watch?v=4IfSVQK7Jvo . Si en Rusia los fraudes electorales están a la orden del día ... Si en China los fraudes de todo tipo están a la orden del día... Entonces imaginemos qué no pasará en América Latina, una “tierra de nadie”, que se pasea entre países y regiones tercermundistas y cuartomundistas...; pero tenemos que destacar aquí que el resultado del referéndum de Venezuela 2007 nos dejó con la boca abierta... ¡Inconcebible para un país en donde “dizque” hay un régimen autoritario, una dictadura! ¿Acaso se nos olvidó ya cómo se producen las elecciones, los referendos, cómo se toman las decisiones, en los gobiernos militaristas y castrenses del mundo, de América, de España y Portugal, en las dictaduras militares, en las “pseudodemocracias”, en las “diz que democracias”, en las “democracias débiles”, en las “dictablandas”, en las “dictaduras perfectas”, en las “dictaduras imperfectas” ...? ¡Ahhhh, con esta memoria de nosotros los latinoamericanos...! (Ruano y Rendón, 2007).

En cuanto a la ausencia del más elemental respeto a la ciudadanía norteamericana, a los más elementales derechos de la población en Estados Unidos, el reconocido internacionalmente fraude electoral que se produjo en noviembre de 2004, que llevó al “mentiroso” (Palast, 2002; Palast, 2003; Palast, 2005; Greenspan, 2007; McClellan, 2007) George Bush al poder, otra vez, lo dice todo:

EEUU- Denuncian que Bush ganó las elecciones gracias a un fraude tecnológico de empresas vinculadas al Gobierno y a Irak.

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Los conocidos periodistas Andrew Gumbel y Amy Goodman creen que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, pudo ganar las elecciones presidenciales del pasado 2 de noviembre [de 2004] gracias a un "fabuloso fraude tecnológico de las corporaciones que fabrican las máquinas electrónicas de votación", que son las mismas que "proveen al Gobierno, a través del vía Pentágono, con lucrativos materiales y equipos para su guerra en Irak", según un artículo publicado por una página de Internet de una universidad estadounidense.

Según el artículo, que fue censurado por varios medios de comunicación estadounidenses y difundido por el 'Proyecto Censurado' de la Universidad Sonoma State de Santa Cruz, en California (oeste de Estados Unidos), los ordenadores están habilitados "para elegir ellos en vez de los ciudadanos, en una doble jugada en favor de las ganancias corporativas y el poder político". Amy Goodman es una conocida periodista estadounidense que dirige la organización 'Democracy Now!' y Andrew Gumbel trabaja para el diario británico 'The Independent'.

Election Systems & Software (ES&S), Diebold y Sequoia son las compañías más involucradas en la puesta en marcha de las nuevas tecnologías de votación en todo el país. Las tres tienen lazos fuertes con el Gobierno de Bush y con otros líderes republicanos, junto con importantes contratistas de Defensa de Estados Unidos. ES&S y Diebold, que pertenecen a los hermanos Bob y Todd Urosevich, tienen responsabilidad en cerca del 80 por ciento de los votos emitidos en estas elecciones.

Cada una de las tres compañías tiene un pasado plagado de escándalos financieros y controversias políticas, según los periodistas. En 1999 el Departamento de Justicia archivó los cargos federales contra Sequoia, cuyos ejecutivos fueron acusados de pagar más de 8 millones de dólares en sobornos. Enseguida, los funcionarios electorales del condado de Pinellas, Florida, anularon un contrato por 15 millones de dólares con la Sequoia después de descubrir que su ejecutivo Phil Foster fue encausado por lavado de dinero y soborno.

Michael McCarthy, dueño de ES&S (conocida antes como American Information Systems), sirvió como jefe de campaña del senador Chuck Hagel en las elecciones de 1996 y 2002. El senador Hagel posee cerca de 5 millones de dólares en acciones en la matriz de ES&S. En 1996 y 2002 el 80 por ciento de los votos del senador Hagel fueron escrutados por ES&S.

Diebold, el más conocido entre estos tres grupos importantes, está bajo investigación por un memorándum de su director ejecutivo, Walden O'Dell, en el que prometió más votos para Bush en las elecciones de Ohio de este. Aparte, otras comunicaciones internas de la empresa que circularon por Internet indicaron que los empleados de Diebold estaban enterados de la presencia de virus dentro de sus sistemas y que la red estaba mal protegida contra los 'hackers'.

CONTRIBUYENTES REPUBLICANOS

Algunos de los contribuyentes más generosos de las campañas republicanas son también algunos de los inversionistas más grandes de ES&S, Sequoia y Diebold. Los más notables son los contratistas de Defensa del gobierno Northrup-Grumman, Lockheed-Martin, Electronic Data Systems (EDS) y Accenture.

Esta última compañía es miembro de la Coalición de Industrias de Servicio de Estados Unidos y uno de los mayores promotores de la privatización y de la neoliberalización de los servicios impulsadas por la Organización Mundial de Comercio (OMC) y el GATT (Acuerdo General de Aranceles). Accenture estuvo implicada en escándalos financieros y enfrentó cargos por incompetencia en Canadá y Estados Unidos a lo largo de los años noventa y primeros de este siglo.

La ley Help America Vote Act (HAVA, Ayuda a Estadod Unidos a Votar), aprobada en octubre de 2002, conminó a los Estados de la Unión a presentar planes para establecer procedimientos electrónicos en el recuento de las tarjetas para las elecciones presidenciales. Populex, la compañía contratada para proporcionar sistemas de votación en Illinois tiene en su consejo directivo al que fuera ministro de Defensa estadounidense Frank Carlucci.

Periodista estadounidense denuncia que la votación presidencial USA 2004 fue un gran fraude.

Unas elecciones putrefactas
por Greg Palast

El periodista de investigación norteamericano Greg Palast denuncia que las últimas elecciones estadounidenses del 2 de noviembre 2004 han sido un gran fraude. Palast ha comprobado muchas irregularidades. Si la administración Bush llegó fraudulentamente al poder en el año 2000 no sorprende que esto vuelva a ocurrir. Lo que sorprende es que casi ningún gran medio de comunicación hable de ello.

Todavía no es el día de las elecciones y la campaña de Kerry-Edwards ya lleva casi un millón de votos de desventaja. Esto se debe a que, en estados importantes como Ohio, Florida y Nuevo México, los nombres de los electores han sido sistemáticamente eliminados de las listas y los votos de los ausentes han sido pasados por alto, de forma abrumadora en áreas de minorías étnicas, como en el condado de Río Arriba en Nuevo México, donde los electores hispanos tienen un 500 por ciento mayor de probabilidades de que sus votos se «estropeen». El periodista investigador Greg Palast informa sobre la manipulación de las elecciones.

Greg Palast, editor asociado de la revista Harper’s, investigó la manipulación de los votos para el programa Newsnight de la BBC Television. El documental, Bush Family Fortunes, (Las fortunas de la familia Bush) basado en su bestseller del New York Times, «The Best Democracy Money Can Buy», (La mejor democracia que el dinero puede comprar y que será publicado en enero 2005 en su versión francesa bajo el título: «Democratie-Business», Éditions Timéli) ha salido al mercado norteamericano en DVD este mes.

Kerry está en desventaja por miles de votos en Nuevo México, aunque aún no se ha contado ni un solo voto. También está perdiendo en grande en Colorado y Ohio; y está muy por debajo en la Florida, aunque los votos no se contarán totalmente hasta la noche del martes.

Mediante una sofisticada combinación de escamoteos de votos - depuración étnica de las listas de electores, votos por correo que se pierden, máquinas que «echan a perder» los votos - John Kerry comienza con un déficit nacional que pudiera fácilmente sobrepasar el millón de votos.

El apuro por purgar

La Secretaria de Estado del estado de Colorado, Donetta Davidson, hace solo unas semanas eliminó varios miles de votantes de las listas de electores del estado. Les prohibió votar a los delincuentes que hayan cometido delitos graves. Lo que hace a esto particularmente notable es que, a diferencia de la Florida y un puñado de otros estados del extremo sur, Colorado no les prohíbe a los ex-presidiarios votar. Solo aquellos que se encuentran cumpliendo condena pierden ese derecho.

No se conoce ningún caso verificado de un presidiario de Colorado que haya votado ilegalmente desde la prisión. Debido a que purgas anteriores les han arrancado el derecho a gente inocente, la ley federal ahora prohíbe las purgas en un marco de 90 días antes de las elecciones presidenciales para permitirles a los electores impugnar su pérdida de derechos civiles.

Para eximir su acción de la ley federal, la Secretaria Davidson declaró una «emergencia». Sin embargo, la única «emergencia» en Colorado parece ser que el presidente Bush está como muerto en ese estado, aun con John Kerry como su contrincante en las encuestas.

¿Por qué este súbito afán por purgar? El subalterno de Davidson encargado de hacer cumplir la ley electoral es Drew Durham, quien antes trabajara para el fiscal general de Texas. Esto es lo que tiene que decir acerca de él la antigua portavoz del fiscal general del estado de la estrella solitaria: Él «no está apto para ocupar un cargo público... es un hombre con antecedentes de racismo y de fanatismo ideológico». Al parecer es el idóneo para una purga que mayormente afecta a los votantes no blancos.

De acuerdo con mis investigaciones de tales listas de purgas, así como las del propio gobierno, no es probable que esta contenga muchos electores ilegales, si es que contiene alguno.

Pero sí contiene demócratas. A los demócratas puede que no les guste proclamarlo, pero hay estudios que indican que un 90 y tanto por ciento de las personas que han cumplido condena por delitos graves suelen votar por el partido Demócrata luego de salir de la cárcel. Uno tiende a sospechar que la secretaria de estado republicana de Colorado conoce esto.

Depuración étnica de las listas de electores

No podemos abandonar el tema de la depuración étnica de las listas de votantes sin detenernos antes en Ohio, donde un secretario de estado republicano parece estar aspirando a sustituir a Katherine Harris.

En el condado de Cuyahoga (Cleveland), a algunos ciudadanos se les ha sorprendido registrando a While Black. Un análisis estadístico de los que hubieran votado en los estados sureños realizado por el organismo de control Democracy South (Sur de Democracia) muestra que los electores negros tienen una probabilidad tres veces mayor que los blancos de que se les «devuelvan» (i.e., sean objeto de rechazo) sus solicitudes de registro.

Y para darle impulso a este blanqueo de las listas de electores, por primera vez desde los días de Jim Crow, los republicanos están planeando desafíos masivos de votantes el día de las elecciones. El anunciado plan del GOP (Partido Republicano) de bloquear 35,000 votantes en Ohio chocó con la ira de los jueces federales; de manera que, en la Florida, los que parecen ser planes similares se habían mantenido secretos hasta el descubrimiento de documentos llamados listas de «enjaulamiento». Los electores que aparecen en las listas de «enjaulamiento» reveladas la pasada semana por la BBC Television de Londres, son, casi exclusivamente, residentes de barrios afro-norteamericanos.

Confeccionar tales perfiles raciales como parte de un plan para bloquear votantes es ilegal según la Ley de Derechos Electorales. No obstante ni la Ley ni los jueces federales han podido persuadir al partido de Lincoln a unirse al Partido Demócrata en jurar no distribuir listas negras para bloquear a los votantes el martes.

Se pierden los votos por correo

Son las 10:00 p.m.: ¿Sabe Ud. Dónde está su voto postal? Los electores que no confían en la votación por computadoras recurren al correo: en algunos estados las solicitudes de votos por correo se han elevado en un 500 por ciento. La probabilidad de que todos esos votos - unos 15 millones - se cuenten es nula.

Los que envían sus votos por correo son seres muy confiados. He aquí cómo se usa su voto. En las elecciones primarias del 31 de agosto en la Florida, la supervisora de las elecciones en Palm Beach, Theresa LePore - alias Madame Butterfly Ballot (Madam Voto Mariposa)- contó 37,839 votos por correo. Pero días antes, en su oficina me dijeron que solo 29,000 votos se habían recibido. Cuando se reveló este milagro de los panes y los peces, se vio obligadas a hacer un recuento, reduciendo el escrutinio a 31,138.

Si lo hubiera hecho al revés, desapareciendo unos cuantos miles de votos en vez de adicionárselos, así no habría forma de percatarse del engaño (¿o quizás fuera un error?). Las planillas de registro de los votantes por correo están protegidas por la ley federal. El gobierno local debe acusar recibo de su registro y hacerle saber si existe algún problema (digamos con la firma o la dirección) que invalide su registro. Pero los votos por correo son un juego de asar sin protección. ¿Cómo Ud. sabe si se recibió su voto? Se lanzó detrás de un archivo o se tiró porque Ud. no incluyó la inicial de su segundo nombre? En muchos condados esto no se sabrá.

Y no todos los funcionarios se alegran de contar con su voto. Se ha reportado acertadamente que el condado Broward en la Florida, dejó de enviar cerca de 60,000 votos postales. Lo que no se ha reportado a nivel nacional es que el supervisor de las elecciones en ese condado fue designado por Jeb Bush y ocupó esa plaza solo después que el gobernador dio el paso sin precedente de quitar del cargo al supervisor antes elegido que resultó ser un demócrata.

Un millón de votos en el basurero electoral

«Si se roba el voto aquí, se robará también en el condado de Río Arriba», me dijo un político de Nuevo México. Esa es una suposición razonable: en el 2000, uno de cada 10 votos sencillamente no se contaron - se tiraron, se borraron, se desecharon. En el ámbito electoral, el término técnico para esto votos que desapareen es el de «spoilage» (estropeo). Los ciudadanos votan pero las máquinas no lo notan. En una circunscripción de Río Arriba en la última vuelta, no se emitió ni un solo voto para presidente - o al menos ninguno apareció en las máquinas.

No todos los votos se estropean igual. Río Arriba es 73 por ciento hispano. Le pedí al nacionalmente reconocido estadístico electoral, Dr. Philip Klinkner de Hamilton College que realizara un análisis «regresivo» del «estropeo» de votos hispanos en el Estado Encantado. Calculó que un elector de tez morena tiene un 500 por ciento mayor de probabilidades de que su voto se estropee que un elector blanco. Y la situación es a un peor para los indígenas norteamericanos. El estropeo de votos es algo epidémico cerca de las reservaciones indias.

Los votos no se estropean porque se quedan fuera del refrigerador. Ello tiene que ver con las máquinas. Al igual que a los pobres les tocan las malas escuelas y los malos hospitales, también les tocan las malas máquinas de votar.

Es malo para los hispanos; pero para los afro norteamericanos es un holocausto en las urnas. Un vergonzoso hecho de la democracia estadounidense es que típicamente se estropean dos millones de votos en las elecciones nacionales que se registran como ningún voto o invalidados. Según estudios realizados por la Comisión de Derechos Civiles de EEUU y el Proyecto sobre los Derechos Civiles de la Escuela de Derecho de Harvard, cerca del 54 por ciento de esos votos lo emiten los afro norteamericanos. Un millón de votos desaparecidos de electores negros-phffft!

Muchos políticos de ambos partidos prefieren que sea así; suprimiendo a las minorías es como resultan elegidos. Quienquiera que tenga la culpa, el martes la lista Kerry-Edwards será la afectada. En Rio Arriba, los demócratas tienen una ventaja de ocho a uno sobre los republicanos en el registro de electores. Entre los electores afro norteamericanos...bueno, Ud. mismo puede sacar la cuenta.

El total número de votos que se les escamotean a las cabinas para las votaciones es tan alto que nunca verá Ud. este problema reportado en nuestros medios de prensa que tanto glorifican al país. El millón de votos perdidos de electores negros, mestizos e indígenas estropeados, más los cientos de miles eliminados de los registros de electores, es el oscuro secreto de nuestra nación: una democracia de apartheid en la que los votos de los blancos ricos casi siempre cuentan, mientras que las minorías son a menudo purgadas, o impugnadas o simplemente no registrada. De hecho, Kerry lleva un millón de votos de desventaja antes de que se hale una palanca, se ponche una tarjeta o se toque una pantalla.

En cuanto a México, el resultado de las últimas elecciones presidenciales 2006 en este país, polarizó completamente a su población. Veamos algo de historia al respecto:

Periodista norteamericano anunció fraude unos días antes.
El despojo a los mexicanos
por Greg Palast

Greg Palast, periodista norteamericano de investigación, advertía y señalaba días antes que las elecciones mexicanas tuvieran lugar que obscuras fuerzas antidemocráticas estaban preparando el fraude, tanto desde el interior de México como desde el exterior. Palast fue el primero en denunciar y descubrir el fraude de George W. Bush en el año 2000 en Florida.

Hay operativos de George W. Bush para manejar las elecciones inminentes. No me refiero a la votación norteamericana en Estados Unidos de noviembre de 2004. Hablo de la elección presidencial mexicana que tendrá lugar el domingo próximo 2 de julio [el autor escribió este artículo días antes que las elecciones mexicanas tuvieran lugar].

Todo comenzó con el documento del FBI titulado «Contraterrorismo», «Documentos de la inteligencia exterior» y «Secreto», fecha: «9/17/2001», seis días después del ataque a las torres del World Trade Center.

Es bueno saber que los agentes federales dieron directamente a la bola, si bien un poco tarde.

Pero ¿qué tiene que ver esto con la manipulación del proceso electoral mexicano?
Deténgase el lector en esta pregunta.

Este documento es considerado un prontuario para utilizar bases de datos sobre extranjeros peligrosos.

Buena idea. Sabemos que los 19 aeropiratas llegaron de Arabia Saudita, Pakistán y de los emiratos del golfo Pérsico. Por tanto, usted pensará que la colección de Inteligencia (the «Intelligence Collection») estaría destinada a captar información sobre esas áreas del mundo

No es así. Cuando recibimos el documento, obtuvimos asimismo un apéndice que le acompañaba. Los países considerados como objetivos para efectos de la investigación antiterrorista para nada se hallaban cerca del golfo Pérsico. Los sujetos mencionados se hallaban físicamente en América Latina: Argentina, Venezuela, México y varios más. Vea usted mismo uno de esos documentos.

¡América Latina! ¡Allí se encontraba una célula terrorista dispuesta a ingresar en Estado Unidos por San Diego! Todos los países en la mira tenían algo en común además de la ausencia de terroristas: cada uno tenía un candidato presidencial inclinado a la izquierda o tenían ya un presidente caracterizado por su concepción izquierdista.

En Venezuela, el presidente Hugo Chávez, la peor pesadilla de la administración Bush, recibía un voto de reelección. En México en tanto, el gobernador de su capital federal Andrés Manuel López Obrador era (y es) cabeza en la justa por la presidencia de la república.

Especialmente provocador es la contraparte a la que este contrato fue otorgado: ChoicePoint Inc. de Alpharetta, Georgia. ChoicePoint es la compañía de bases de datos que se encargó de elaborar la lista, para el gobernador Jeb Bush de Florida, de votantes que habrían de ser borrados de las listas del padrón electoral antes de la elección del 2000.

La lista de ChoicePoint (94,000 nombres en total) no contenían a muchos radicales. La mayor parte de los integrantes no eran responsables de mayor delito que el de votar normalmente anulando el voto expresado. El resultado de este fichero costó a Al Gore la presidencia.

Habiendo elegido a nuestro presidente para nosotros, los hombres de nuestro presidente escogieron a ChoicePoint para llevar a cabo esta dulce guerra al terror con el almacenamiento de una base de datos. El uso, en Venezuela y México del padrón electoral para combatir al terror, no es una práctica visible, pero el uso de las listas para manipular el proceso electoral es tan evidente como el maquillaje que caracteriza a Katherine Harris.

En Venezuela, hacia la emisión del voto que se llevó a cabo en agosto de 2004 para elegir o no al presidente Chávez, vi a sus opositores copiando las listas electorales en laptops [computadores portables] invocando el derecho a registrarlos, exactamente de la manera como el equipo de Jeb había hecho en Florida.

Esta operación fue parcialmente financiada por el Instituto Internacional Republicano de Washington brazo ejecutivo del GOP.

¿Dónde obtuvieron la información electoral?

En tal caso, el acceso al padrón electoral venezolano no sirvió de gran cosa pues Chávez ganó a costa del aplastamiento del pluralismo. Las expectativas para México es ver este domingo [el autor escribió este artículo antes de las votaciones mexicanas del 2 de julio] algo parecido: disminución de los partidarios de López Obrador en la justa, dicen las encuestas es demasiado cerrada.

Esto no significa que los conductores de la política mexicana necesiten lecciones de la administración sobre cómo alterar los resultados electorales.

En 1988, el candidato presidencial (Cuauhtémoc Cárdenas) del partido de López Obrador, el PDR, a quien las encuestas mostraban como favorito y revelaban como seguro ganador, de súbito dejó de aparecer como posible ganador. Cierta cantidad de trucos electorales no han sido particularmente sutiles. En el estado de Guerrero, el PRD encabezaba las preferencias electorales por 359,369.

De manera muy extraña la cuenta final oficial fue de 309,202 por el partido gobernante y sólo 182,874 por el PRD.

Poner en duda el resultado electoral habría sido peligroso como lo demuestra que dos altos funcionarios del PRD fueron asesinados en plena campaña.

Crucial en la sorpresiva victoria del partido gobernante ha sido la introducción de máquinas electrónicas y la centralización de la base de datos.

El observador Andrew Reding, del Consejo de Asuntos Hemisféricos ha informado que operadores del partido gobernante tienen especial acceso a los códigos que son negados a los opositores.

Si las listas de la «guerra norteamericana contra el terrorismo» serán utilizadas el domingo 2 de julio, no podemos saberlo. Pero el uso de recursos del gobierno norteamericano para interferir los procesos electorales al sur de nuestras fronteras, es un hecho indiscutible.

El GOP del Instituto Internacional Republicano ha llevado a cabo cursos destinados a la juventud del PAN financiado con fondos públicos a través de la Fundación Nacional por la Democracia (NED).

La interferencia extranjera, es decir, norteamericana en las campañas electorales extranjeras es un delito.

Circunstancia que no detiene al equipo de Bush. Sin embargo, el robo de las fichas de ciudadanos cuando el ladrón ha sido sorprendido, por ejemplo, en Argentina el gobierno amenazó con detener a los contratistas de ChoicePoint hasta que la compañía devolviera los registros.

En México, el procurador general de justicia detuvo a ladrones de ChoicePoint para evitar la mirada demasiado escrutadora de su propio partido y de su patrón de Washington. Si George Bush obtuvo una copia, nadie lo ha dicho.

Un fraude general es previsible para el domingo 2 de julio [2006 en México] bajo formas sutiles y brutales a la vez. La manera como Estados Unidos elaboró las listas relacionadas con el contraterrorismo es algo que ignoramos. Pero estamos ciertos, sin embargo, de que la administración no elaboró estas listas de electores latinoamericanos para lanzar una guerra contra el terror.

Esto más bien parece ser obra de la administración de Bush y de la guerra hemisférica contra la democracia, a lo largo de una línea de batalla que va desde Florida hasta Ohio y Juárez.

El filme Fraude, del director mexicano Luis Mandoki, de 2007, expondría posteriormente toda una serie de detalles en torno a los problemas de las elecciones presidenciales mexicanas del año 2006.

A través de la historia en la literatura jurídica o textos jurídicos se han plasmado acuerdos y se han establecido normas que, supuestamente, han regulado las relaciones entre las personas y entre los pueblos, es decir que aquí nos referimos al “derecho nacional o derecho comunitario” y al “derecho internacional o derecho intergrupal”. Con respecto a los “derechos nacionales” “algo” nos puede quedar claro, y digo “algo” porque es más que evidente que en los países pluriculturales, pluriétnicos, plurilingüísticos, multinacionales, el derecho nacional es todo una nebulosa incongruente que se interpreta a discreción, según los intereses, los poderes de los litigantes y, por supuesto, según las variantes conceptuales y nocionales que acarrea la misma interpretación de las leyes (Cruz, 2006; Waldron, 2005). En cuanto al derecho internacional, como he dicho ya (Ruano, 2003e; Ruano, 2005; Ruano, 2006):

La existencia de todo grupo, aun del más pequeño, exige unas reglas de juego. Los grupos humanos, en especial los llamados “grupos civilizados” (?), tienen la necesidad de crear un mundo con “reglas confiables”, tanto al nivel público –leyes prácticas y legibles en el Derecho, en la Jurisprudencia, en Derecho Internacional; los protocolos, etiquetas y cortesías para la convivencia social; las leyes del tránsito vial, marítimo, aéreo, urbano o rural; las políticas educativas y de salud pública–, como al nivel especializado o laboral –derecho laboral, normas y reglamentos laborales, función de las áreas de Recursos Humanos o áreas de contratación de mano de obra, seguros y prestaciones laborales– y al nivel íntimo –reglas y directivas que se relacionan con la familia, con el matrimonio, con las relaciones de pareja, con las relaciones afectivas íntimas y sexuales, con la clasificación y el tratamiento de los sexos y la sexualidad–. Una civilización es en cierta medida un sistema estructurado; y las estructuras, precisamente por estar en la civilización, pueden aparecer en el paisaje. Muchos aspectos humanos del paisaje pueden no depender de la civilización reinante, sino de una o de muchas civilizaciones pasadas. Hay que reconocer los enclaves enquistados de técnicas ya muertas. Por otra parte, las técnicas, nacidas en uno o muchos puntos de la superficie terrestre, han viajado mucho, y se ejercitan en medios físicos diferentes del lugar de su nacimiento. La geografía humana no se hace ni se aprende sólo por la observación del terreno. Ésta es necesaria pero resulta fácilmente engañosa si no va aclarada por la comparación crítica, el conocimiento de la historia y el de las civilizaciones. El paisaje debe ser sometido a juicio; pues no contiene en sí mismo sus propias explicaciones. Todo paisaje humano es un conglomerado de problemas. La geografía humana, cuestionamiento permanente de lo que se ve, es una buena educadora del espíritu; es una disciplina que da la posibilidad de adquirir el justo sentimiento de nuestra ignorancia y el deseo de reducirla. ¿Sobre qué extensión territorial volveremos a encontrar los enigmas que plantea un paisaje? La geografía abre una vía correcta para la inteligencia de los problemas del medio ambiente dando una idea justa del papel representado por la civilización en el paisaje. Pertenecemos al mundo que nos rodea, al mismo tiempo que lo consideramos con una actitud crítica. Nada de lo que vemos es simple, y el paisaje es un manojo de problemas. Todo lo que aparece ante nuestros ojos es la huella, el afloramiento, la supervivencia y a veces el recuerdo, casi borrado, de civilizaciones sucesivas y diversas. Incluso con las adelantadísimas investigaciones que tenemos hoy día, todo, indiscutiblemente, está por aclarar y explicar y, además, en el caso en que ya algo esté probado, a veces hasta ya hace medio siglo, pues entonces tenemos que buscar las vías para enterarnos, o de lo contrario sucede que muchos de nuestros criterios científicos se mantienen en la misma situación de hace veinte o treinta años, o medio siglo o un siglo, en el caso de que conozcamos el asunto, que ya sería una ventaja.

En cuanto a las fronteras, y concretamente las fronteras político-territoriales, es bueno destacar que éstas presentan características diferentes según la historia o las “historias”, las regiones, los continentes, las geografías, los gobiernos, las leyes internacionales, las leyes nacionales, las relaciones exteriores de cada país o región, las relaciones mercantiles, los mercados ilegales o contrabando, las relaciones socio-lingüísticas y religiosas, las autoridades, las políticas y los protocolos, los ejércitos, las milicias, la situación primermundista o tercermundista de los grupos humanos, y, por supuesto, el nivel de corrupción y hasta de barbarie e incivilidad que impera en cada lugar. En las fronteras todo puede pasar, como nos muestra la historia, y de hecho todo pasa, como nos muestra la actualidad. Entre países, regiones, pueblos, etnias, grupos, clanes, tribus que sean fronterizos, los más pobres, indefensos, atrasados, incivilizados y minoritarios deben estar en constante vigilancia y nunca confiarse: los pueblos, como muestra la historia, nunca han estado hermanados; por el contrario, siempre han estado en conflicto, antes y ahora. Cuando aparecen los conflictos fronterizos, siempre se apela al Derecho Internacional. ¿Cómo pensar en un Derecho Internacional cuando queda demostrada cotidianamente la violación a los derechos humanos más elementales en el orden nacional? Si los países son incapaces de entender y aplicar lo que se llama Derecho Nacional, entonces cómo pensar en una aplicación de los Derechos Internacionales. Cualquier mirada a cualquiera de los países de cualquiera de los continentes nos muestra esta triste realidad: España, Alemania. Gran Bretaña, Francia, ex-Yugoslavia, Rusia, Turquía, Israel, Afganistán, Irán, Iraq, India, China, Tíbet, Corea, toda África, toda América... Solamente las violaciones del derecho internacional por parte de Estados Unidos, de la CIA, son suficientes como para crear el más nauseabundo cuento de terror.

Las fronteras, cualquiera que sean éstas: tierra, aire, mar, río, lago, laguna, pueden tener grandes efectos sobre el paisaje y sobre los grupos humanos y sus conductas culturales, socio-lingüísticas y sicológicas (Barth, 1969). En las fronteras, la mayoría de las veces “tierra de nadie”, acontece lo imaginable y lo inimaginable:

–El concepto de “frontera” ayuda mucho a entender a las diferentes oleadas de emigrantes que empezaron a llegar a Quintana Roo desde principios del siglo XX. Frontera en inglés, o sea, frontier, equivale al Lejano Oeste. Las regiones de frontera, en este sentido, no necesariamente están en una frontera político-territorial con otro estado o país. El término se refiere a una zona que es tierra de nadie, por lo general salvaje, alejada, despoblada, no sujeta al control político; donde cada quien toma la ley en sus manos y se hace justicia a su modo; donde florece de manera natural toda clase de vicios, incluyendo, en primer lugar, por supuesto, la corrupción, seguida de la violencia indiscriminada, la fuerza, el abuso, el engaño, el fraude, etcétera.

“La característica principal de una zona de frontera es una población volátil, emigrante, inestable, que no permanece más que el tiempo necesario para hacer dinero rápido, que no crea raíces, a la que no le interesa desarrollar instituciones relacionadas con la vida sedentaria, por ejemplo, instancias educativas o de salud.”

A Cancún llegaron miles de trabajadores, muchos de ellos sin familia, pocas mujeres y escasos lugares donde gastar el dinero. Ello dio lugar a dos fenómenos que constituirían una impronta: por un lado, una gran permisividad social en lo que respecta a las prácticas sexuales y, por el otro, la percepción de la mujer en cuanto objeto, desvinculada con su entorno familiar.

Desde su fundación hasta la fecha, Cancún ha sido una ciudad con mayoría de hombres. Veinte años después de su creación, todavía persiste en ella una desproporción significativa: cincuenta y tres por ciento de hombres contra cuarenta y siete por ciento de mujeres (Censo INEGI 1990). Por otro lado, un segundo rasgo fundacional consiste en el surgimiento de una capa de intermediarios con habilidades para medrar con las necesidades, legítimas e ilegítimas, de un crecimiento vertiginoso. A medida que se trazaban las calles y se levantaban edificios, surgió una generación de mediadores, proveedores y acaparadores venidos de otras zonas de la región (Cozumel, Mérida y Chetumal) como sucede también en situaciones de guerras y conflictos políticos, económicos, sociales, raciales, étnicos, religiosos, etc..

“El lado oscuro” de una zona turística como Cancún, de una tierra de nadie como Cancún, aparece reflejado en el documental The Dark Side of Cancun, bajo la producción de Mark Cameron y Montserrat Puig. Para ver gratuitamente este documental de denuncia, refiérase a las siguientes direcciones electrónicas:

http://www.thedarksideofcancun.com/breaks/video_dark_rm.htm
http://www.thedarksideofcancun.com/

La corrupción social, moral, política, administrativa, legislativa y religiosa que pueden generarse debido al tráfico de menores, la prostitución infantil, los abusos a menores, la pederastia, etc., se han plasmado en México en el impactante documental que lleva por nombre Los demonios del edén, de 2007, de la directora Alejandra Islas, y basado en el libro del mismo nombre, la vida y las experiencias de la prestigiosa y multigalardonada periodista mexicana Lydia Cacho.

Un grave problema fronterizo de destacar en América es la situación que presenta el narcotráfico en la frontera de México con Estados Unidos, problema que, después de más de 60 años de haberse creado el primer gran cartel de drogas en México, con el objetivo de desestabilizar a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, y con la supuesta experiencia que ambos países, México y Estados Unidos, deberían tener en este tema dadas las décadas de narcotráfico en el área, sigue presente y mantiene en profundo conflicto a los dos gobiernos y a otros gobiernos involucrados directa e indirectamente en este triste conflicto.

Sucede también que entre los grupos, que entre los países, que entre los bloques, que entre los gobiernos, que entre los estados, existen “relaciones ocultas”, “relaciones íntimas”, “relaciones secretas”, buenas y malas, positivas y negativas, a veces no expuestas, o no claramente expuestas, en las leyes, en los convenios, en los protocolos jurídicos, a los ojos de los demás, que se relacionan con lazos internacionales especiales, que pueden ser del orden histórico, político, económico, cultural, racial o étnico, religioso, etc., y que salen a flote, que aparecen, cuando las circunstancias así lo exigen. Muchas de estas “relaciones ocultas” o “relaciones íntimas” o “relaciones secretas” entre grupos humanos y países pueden ser muy sutiles, poco conocidas, prácticamente desconocidas; pero su peso regional, internacional, es extremadamente grande, trascendental, vital, relevante, sobre todo en aquellos países y regiones llamados en politología y culturología “agujeros negros geopolíticos” –a diferencia de áreas con cierta estabilidad política llamadas “puntos de luz”– (Naím, 2007)... Veamos un ejemplo: en estos tiempos del año 2007 se ha visto una tendencia internacional de ciertos países y bloques a sancionar a Irán por sus “investigaciones nucleares” o “programa nuclear”, iniciados en este país en 1950, con la ayuda y dirección de los Estados Unidos, cuando en Irán gobernaba el Sah Mohammad Reza Pahlevi. Estas sanciones y proyectos de sanciones han ido más allá de la racionalidad de ciertas “sanciones habituales”: se ha hablado ya hasta de un posible ataque de Estados Unidos y sus aliados a Irán. A su vez, como sabemos, existen países geográficamente cercanos a Irán que en su momento, de atacar Estados Unidos a Irán, conformarían un bloque con Estados Unidos, como es el caso de Israel. Muy pocas personas saben realmente todo lo que podría derivarse de una tal situación. Una tal situación de enfrentamiento bélico contra Irán, literalmente hablando, sería terrible, un desastre, para el mundo entero, para la vida de toda la Humanidad. ¿Por qué? Todo está más que claro... ¿Hemos olvidado el papel que desempeñaría, por ejemplo, Rusia en una tal situación de ataque a Irán? ¿Hemos olvidado las “relaciones ocultas” y las “relaciones abiertas” de Rusia e Irán? ¿Hemos olvidado el real y probable significado de una MAD o Destrucción Mutua Asegurada o Mutual assured destruction? Algo parecido pasaría si Estados Unidos invade a Venezuela. ¿Es que acaso algún individuo, inclusive medio ignorante, puede no tomar en cuanta las estrechas relaciones de Venezuela con Rusia y especialmente en el orden militar, y mucho más especialmente debido a los comentados intentos para derrocar a Hugo Chávez, en donde aparecen involucrados el gobierno de Estados Unidos, militares venezolanos y mucha más gente? ¿Se olvida acaso las relaciones de Cuba con Venezuela? De producirse un conflicto armado entre Estados Unidos y Venezuela, ahí entraría automáticamente Cuba a favor de Venezuela. ¿Hay algún despistado por ahí que olvide la preparación militar de Cuba, su alcance militar, y su cercanía con Estados Unidos? ¿Hay alguien por ahí que pueda asegurar qué armamento realmente tiene Cuba y qué armamento realmente no tiene? ¡Sería más que idiota pensar que un país como Cuba, con los niveles tan elevados de ciencia que registra en todas las esferas, después de más 45 años de entrenamiento y colaboración en las más sofisticadas instituciones armamentísticas de todo tipo de la ex-URSS, China, República Democrática Alemana –con la herencia de años de investigación armamentística de la Alemania hitleriana–, Irán, Iraq, etc., no va a contar con todo un extenso y variado programa de armas de Dios sabe qué tipo! ¿A quién se le ocurriría pensar que Cuba, uno de los diez países más importantes a nivel internacional, según la misma Organización Mundial de la Salud, en cuestiones de biotecnología, y con uno de los mejores centros de investigación de este tipo en todo el mundo, como es el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, CIGB, que cuenta con las mejores facilidades, tecnologías sofisticadas, equipos sofisticados, instrumentación de punta, así como también con un cuerpo profesional integral de ingenieros, médicos, biólogos, químicos, físicos, agrónomos, veterinarios, genomistas, geógrafos, etc., dedicado tiempo completo a estas investigaciones, va a investigar aquí solamente la creación de pastillitas para la gripe? ¡Por favor...!:

El programa de armamentos bacteriológicos cubano es tan desarrollado y moderno que el ex coronel del Ejército Rojo, el doctor Ken Alibek, dice que en esta disciplina la isla caribeña está a la altura de cualquier país europeo o de los mismos Estados Unidos.

”No se puede decir que hoy por hoy Cuba sea un país subdesarrollado en esta disciplina, en realidad Cuba posee un programa altamente sofisticado de biotecnología y de desarrollo molecular que hace casi 10 años produce armamentos bacteriológicos'' dice Alibek en una entrevista [...]

La ventaja logística y estratégica que le ofrecen a un país pobre como Cuba los armamentos bacteriológicos es que una cantidad pequeña de material distribuido con aerosoles o en pequeñas bombas del tamaño de un libro de teléfono puede afectar a una zona del tamaño de varios estados y contagiar y potencialmente matar a miles de personas.

¿Cómo es posible que a estas alturas algún zombi, algún extraterrestre, algún despistado, pueda imaginar que un militar cubano, que un profesional del ejército cubano, se pueda comparar con un militar, con un profesional, del ejército promedio de América Latina, que apenas sabe leer, escribir, que apenas sabe hablar, no digamos ya pensar como individuo social? ¡Sorpresas...! ¿Qué papel desempeñaría Cuba y su ejército diariamente entrenado, y durante casi 50 años, en una probable invasión de Estados Unidos a Venezuela? ¿Y ya olvidaron quién es Hugo Chávez y cómo reacciona habitualmente ante lo que él considerada negativo, malo, estresante, invasivo, antibolivariano, contrarrevolucionario, etc....? ¡También en este sentido, sorpresas...!

Ahora bien, suponiendo que Cuba haya realizado o realice en la actualidad investigaciones bacteriológicas relacionadas con armamentos, tendríamos aquí que pensar que por qué no iba a realizarlas, quién se lo impide, con qué derechos, si muchos otros países las han realizado, las siguen realizando y, pero aún, emplean esas armas bacteriológicas con terribles resultados en poblaciones inclusive civiles, como ha sido y sigue siendo el caso de Estados Unidos... ¡Y aquí no ha pasado nada...!

Generalmente hablamos de “leyes”, de “derechos”, de “normas jurídicas” según los países y las épocas. Y si existen en la actualidad, en pleno siglo XXI, unos 251 países o estados, reconocidos o no internacionalmente, entonces de aquí que podamos inferir que existen unos 251 reglamentos legislativos que rigen la vida y la suerte de los miembros de esas comunidades, independientemente de los cientos de reglamentos legislativos que existen en los países pluriétnicos, pluricomunales, pluriestatales, como México, Rusia, Brasil, Canadá, etc. Es necesario que quede bien claro aquí, además, que existen leyes o normas jurídicas internacionales y leyes o normas jurídicas comunales o particulares para cada comunidad o asociación de países, como son las leyes de la ONU, las leyes de la Comunidad Europea, las leyes de la OEA, etc.

No puede, pues, sorprendernos que el Derecho ocupe una posición privilegiada, junto a la religión, entre las materias que fueron objeto de los escritos más remotos que conservamos. A ello hay que añadir que son muchos los testimonios documentales que demuestran la influencia del Derecho, por el impulso que supuso en el cambio hacia la abstracción y la precisión, dentro del proceso de configuración de las lenguas de cultura. Las leyes siempre han sido administradas y aplicadas por tribunales y jueces. El problema aquí es que tanto en el pasado como en el presente la actividad judicial invariablemente ha estado marcada por muchas incógnitas, siendo la principal de ellas, de manera global y a grandes rasgos: ¿cuáles deben ser, realmente, las obligaciones de los tribunales y de los jueces, cuáles sus salarios, qué debe caracterizar su educación cívica y sus sentimientos morales (Smith, 1759), cuál debe ser su autoridad moral y quién enjuicia los actos deshonestos y corruptos de esos tribunales y de esos jueces, quién supervisa los actos y las decisiones inconformes a derecho de esos tribunales y de esos jueces? (Hernández, 2006). ¿Cuáles han sido y siguen siendo las conductas, los actos, las decisiones, los roles o papeles, de instituciones e individuos impartidores de justicia que han provocado que aparezcan, entre otras muchas, denominaciones tales como “delincuente de toga y birrete”, “sepulturero de la justicia” y “traficante de la ley”? Al parecer todavía, como en el pasado, los pueblos siguen pensando que el control y la supervisión de las instituciones, de los tribunales y de los jueces impartidores de justicia (?) están en las manos de los dioses, de las diosas, de las vírgenes y de los mil y tantos espíritus santos y divinos que existen en la pluralística cultura socioconfesional popular del planeta. ¡Qué capacidad tienen “los pueblos menores de edad por los siglos de los siglos...” para substituir unas ilusiones por otras tantas ilusiones...! También es más que evidente que no queda claro, ni quedará nunca claro así como vamos, por supuesto, quién controla el mundo (Naím, 2007), cuáles son las “verdaderas” naturalezas y causas de ciertas riquezas que hacen poderosos y decisores a ciertos continentes, a ciertos pueblos, a ciertos grupos y a ciertas personas (Smith, 1776), quién manda en América, quién decide los destinos de América, quién controla el presente y el futuro de América, quién manda, realmente, en un país (Zepeda, 2007): ¿los gobernantes y sus gabinetes?, ¿los narcotraficantes?, ¿las mafias?, ¿los piratas?, ¿el crimen organizado?, ¿el gobierno de Estados Unidos?, ¿las cúpulas religiosas?, ¿los empresarios?, ¿los bancos?, ¿los especuladores?, ¿los incertidumbradores?, ¿los inmorales? (Meyer, 2007:82-83), ¿los grandes consorcios que acaparan y manipulan total y absolutamente los medios masivos de comunicación, y que influyen de una manera extraordinaria en el pensamiento y la conducta de las grandes masas populares, generalmente analfabetas o semianalfabetas?, ¿los migrantes e indocumentados con sus remesas inconmensurables de dólares y euros, acerca de lo cual nunca se conoce los verdaderos montos?, ¿los países primermundistas?, ¿los sindicatos?, ¿los partidos, sus corrientes, sus “grupos secretos”, sus “grupos paleros”, sus “líderes electos”, sus “líderes ocultos”...?, ¿las guerrillas y los ejércitos regionales no gubernamentales?, ¿las organizaciones terroristas?, ¿las ONG?... ¿No son “los que mandan” los que imponen las leyes, los que designan a las instituciones de justicia y a los tribunales y jueces, los que deciden quiénes ganan y quiénes pierden los juicios, y finalmente los que manipulan el poder y las leyes a su antojo? ¿No le parece inconcebible esta incertidumbre y desconocimiento en el mundo de la hipermodernidad, plagado de medios masivos de comunicación de todo tipo, en todos los idiomas...? ¿No le parece esto algo así como que un tema de novela de Santiago Miralles Huete?

Hoy en día el Derecho está presente de forma constante en nuestra vida cotidiana. Si a los aspectos de carácter público nos referimos, la Constitución determina el marco político del Estado, y las leyes que aprueban los parlamentarios y las disposiciones que dictan nuestros gobernantes nos afectan, aunque sea de una forma más o menos indirecta, más o menos evidente. En el orden privado, las relaciones humanas se formalizan a menudo a través del Derecho, la compra o el alquiler de una vivienda, el contrato laboral, el testamento, tienen su reflejo en un documento jurídico.

La sociedad se ha transformado profundamente ya desde el mismo siglo xx. Dicha transformación ha tenido su repercusión en el Derecho. Se han modificado las relaciones laborales, la informatización está ejerciendo una profunda influencia en nuestro comportamiento, los avances en las comunicaciones y en las disciplinas científicas han obligado a replantear soluciones jurídicas que han quedado desfasadas y a construir nuevas formulaciones que den respuesta a las nuevas realidades.

La Lingüística ha vivido también en el mismo período un progreso extraordinario, que la ha situado en mejores condiciones para analizar y describir el lenguaje en todas sus vertientes, no sólo desde la perspectiva del funcionamiento de la lengua como una estructura abstracta, sino desde la de sus adaptaciones a los usos concretos y también con respecto a las especificidades que generan los lenguajes propios de los distintos tipos de comunicación.
En el estudio de los textos jurídicos hay que destacar el trabajo interdisciplinario:

La interdisciplinariedad es otro problema en el tratamiento de las ciencias sociales:

Mientras que las ciencias de la naturaleza requieren una jerarquía de nociones y de problemas: un físico utiliza constantemente las matemáticas, un químico la física, nada semejante existe entre las diferentes ciencias sociales que no suponen un orden jerárquico, y, por tanto, de subordinación del inferior con respecto al superior. Por eso se han mantenido durante mucho tiempo opuestas en sus límites o fronteras (psicología y sociología) [de la misma manera que lingüística y sociología, lingüística y etología, psicología y lingüística, sociología y lingüística, ciencias de la comunicación y lingüística, semiótica y ciencias de la comunicación, pedagogía y sociología y lingüística], en vez de unirse para progresar.

Si la interdisciplinariedad es una excusa cómoda, para que cada una de las ciencias haga depender sus progresos de las ciencias vecinas, como el ebanista espera al fontanero, el que a su vez espera al electricista, la edificación de la casa de las ciencias humanas no puede menos de retrasarse [...] la primera etapa de una colaboración útil consiste, en lo concerniente a cada una de las ciencias, en reconocer el servicio que las otras pueden ofrecerle, es decir, que los representantes de cada una sepan plantear sus problemas en términos accesibles a los otros [...]

En la esfera práctica, la mejor forma de alcanzar la primera etapa consiste primero en trabajar en común, lo más frecuentemente posible. Lo interdisciplinar, en el terreno, no presenta los mismos inconvenientes que en lo abstracto, pues en el terreno no se contenta uno con yuxtaponer los puntos de vista, se ve uno obligado a integrarlos. Aparte de esta confrontación fecunda de los problemas y puntos de vista, el intercambio puede ser útil en el plano de las técnicas, pues las ciencias sociales no han alcanzado todas idéntico grado de perfección [y de difusión ]. En este punto hay que acudir también a los especialistas (Ruano, 2002a).
Desde la segunda mitad del siglo xx se ha venido realizando el estudio interdisciplinario entre el Derecho y la Lingüística, lo que se ha llevado a cabo en algunos países del mundo de manera sostenida. La mayoría de estas investigaciones son realizadas por sociólogos, especialistas en comunicación, antropólogos, lingüistas y filólogos.

El texto jurídico, hablado y escrito, tiene sus particularidades sociolingüísticas, lexicogenésicas, lexicológicas, terminológicas, semánticas, sintácticas, morfológicas y estilísticas (Ruano, 1988a; Ruano, 1988b; Ruano, 1989; Ruano 1991; Ruano, 1992; Ruano, 2007). En cuanto a las particularidades verbo-corporales del discurso jurídico en Iberoamérica, señalamos que esta variedad de lenguaje tiene –independientemente de sus raíces legislativas greco-latinas (particularmente las raíces léxico-semánticas), de sus marcas protocolares, socioconfesionales y sustráticas (influencias de las culturas y las lenguas indígenas) según las regiones, los países, las comunidades y los grupos en concreto en donde se imparten y se administran las leyes– una marcada oposición y complejidad en la dicotomía actuación comunicativa / sobreactuación comunicativa, tanto al nivel de los juzgadores o acusadores como al nivel de los juzgados o acusados, todo lo cual se relaciona tanto con el ámbito social de la procuración de justicia como con el ámbito lingüístico-sistémico del área de procuración de justicia, y hasta inclusive con ciertos factores psicológicos contextuales que imperan en este tipo de relaciones juzgadores / juzgados:

La sincronía interaccional se da en el encuentro entre personas, es decir, una reunión de dos o más personas que entran en “interacción comunicativa” y en donde se supone que habrá una relación interaccional y, posiblemente, una sincronía interaccional. Todos los encuentros sociales presentan sus dificultades, sus requisitos o exigencias [...], partiendo de que la comunicación verbo-corporal humana, en cualquier cultura, se fundamenta en la actuación discursiva y en la sobreactuación discursiva. El concepto de actuación en cuestiones de comunicación y discurso queda más claro, es decir la actuación discursiva se refiere a la comunicación “normal”, “habitual”, “fluida”, “relajada”, “según las reglas comunicativas entre emisores y receptores en contexto”, sin “sobreactuación” –salvo los “exclusivos” matices verbo-corporales “circunstanciales” que exige el discurso–, que se produce según los contextos discursivos, que, de manera muy general, son el público, el especializado o laboral y el íntimo o familiar, incluyendo aquí las grandes y complejas clasificaciones geolectales, sociolectales, estilísticas, etc. Pero creemos conveniente abundar un poco en torno a la sobreactuación discursiva. La sobreactuación discursiva se presenta en contextos sociolingüísticos en donde aparecen, de partida, “protocolos en conflicto”, en donde existen “limitaciones” en el uso de los lenguajes, limitaciones con, por ejemplo, el lenguaje verbal fonéticamente articulado, el fondo léxico pertinente, las destrezas sintácticas y estilísticas, las variantes de analfabetismo, etc. –recuérdese aquí, por sólo poner un ejemplo, el rostro de un niño que desea comunicar algo pero que no lo puede hacer con palabras: ¿cómo son sus gestos?, ¿cómo es su expresión facial?, ¿qué caras pone?, ¿cómo mueve sus hombros, brazos y manos?–, y también cuando aparece cualquiera de los cuatro tipos de manipulación (Ruano, 2003a), y por ello el cuerpo, los gestos, las muecas, el lenguaje corporal, la expresión facial, junto a ruidos y sonidos, desempeñan un papel primordial en la comunicación, como sucede, verbi gratia, en el cine mudo o cine silente, en el teatro, en las comedias, en el circo, en las carpas, en el lenguaje de signos o lenguaje de sordo-mudos, etc. Pero inclusive en los inicios del cine mudo muchos directores de películas recriminaban la sobreactuación de los actores que provenían del teatro, la sobreactuación que se producía en el teatro para que los espectadores, que estaban alejados de los actores, pudieran ver y entender los diferentes actos que se producían ahí, la sobreactuación que estaba bien para el teatro, pero que ya para el cine no era conveniente por verse artificial y desajustada. Imaginemos entonces en la actualidad, en el cine sonoro y en la comunicación que se produce en la vida “normal” y “civilizada”. Si los usuarios de los lenguajes, cualquiera que sean éstos lenguajes, tuvieran una idea, aunque sólo fuera somera, del significado social y del significado psicológico de la sobreactuación en la comunicación habitual humana, de las cargas negativas, degradantes e involucionantes que tiene la sobreactuación en la comunicación humana actual entre adultos normales, de lo evidente que es con la sobreactuación la falsificación del buen gusto discursivo y el atentado a la espontaneidad expresiva, y concretamente al nivel de las lenguas civilizadas, al nivel de los grupos sociales civilizados e instruidos “de verdad”, por supuesto que no la emplearían.

Desde hace relativamente poco tiempo viene utilizándose en los medios el término «sobreactuación» para designar la conducta de aquellos personajes públicos a quienes se les nota en sus comparecencias una cierta intención de subrayar «el divino papel que representan» [...] El término sobreactuación no es un neologismo. Sobreactuar es un concepto crítico, utilizado en el teatro, con el significado, dicho de un actor, de «exagerar» las líneas de su papel. Aunque el DRAE no lo diga, habría también que considerar como sobreactuación (negativa) a la conducta «demasiado natural» que muchos actores practican en nombre del realismo [...] Al atribuir sobreactuación a algún personaje ya no nos referiremos solamente a supuestas intenciones suyas, sino a alguna afectación o envaramiento, casi automático, que es objetivamente constatable [...] Existen distintos tipos de sobreactuación, que podríamos denominar, en una taxonomía, mediante letras: A, B, C... X, Y, Z. Por ejemplo, las sobreactuaciones del tipo X podrían designar las sobreactuaciones negativas. El tipo de sobreactuación Z podría ser propio del político que, a fin de dar la impresión de tranquilidad y optimismo, mantiene permanentemente su sonrisa, y no ya necesariamente de modo intencionado, sino acaso como un tic [...] La sonrisa de sobreactuación Z pudiera alinearse con la sonrisa de sobreactuación de Ignacio, del que nos habla Catulo en su conocido epigrama:

«Ignacio, como tiene los dientes blancos, ríe a todas horas. Si está junto al banquillo de los acusados mientras el abogado excita el llanto, él ríe. Si la gente gime junto a la pira fúnebre de un buen hijo, mientras la madre desamparada llora a su hijo único, él ríe. Pase lo que pase, donde quiera que esté, cualquier cosa que haga, ríe... No quisiera que estuvieras riéndote continuamente, pues nada hay más necio que una necia risa... Pero en tierra celtíbera, con lo que cada uno meó, suele fregarse por la mañana los dientes y las encías hasta enrojecerlas. De modo que cuanto más brillante está esa dentadura tuya más meados proclama que has bebido.»

En la sincronía interaccional la percepción desempeña un papel relevante. ¿Qué es percepción y cómo se producen los procesos perceptuales? (Ruano, 2003h).

El estudio del Derecho se ha realizado porque éste ha sido un terreno propicio para entender los problemas que acarrea un contexto extralingüístico institucional: la justicia y el manejo del poder en esta área, que es sentido por los ciudadanos en carne propia. Y por otra razón de orden más práctico: hay textos orales pero sobre todo escritos: desde las sentencias hasta la legislación, las pruebas peritales, etcétera.

Se ha tomado a la Lingüística como ciencia de investigación del Derecho porque ésta ha desarrollado subdisciplinas como el Análisis del Discurso que pueden ser, a la vez que una teoría, un método que permite pasar de una evidencia y metodología cuantitativa a una cualitativa, y porque muestra las estrategias utilizadas por jueces, abogados, peritos de un modo empírico y teórico que no permiten de igual modo otras ciencias como la Sociología, la Antropología, la Teoría de la Comunicación.

Parte de lo que se persigue en los trabajos interdisciplinarios es que las dos ciencias que confluyen resulten enriquecidas en su propio objeto de estudio. Además, la creencia de que un objeto será mejor entendido si se lo aborda desde varias disciplinas complementarias se comprueba porque: para el Derecho, en este caso, la Lingüística muestra y demuestra lo que sucede en los textos legales para que los estudiosos del Derecho conozcan un aspecto fundamental de su objeto de estudio: lo que ellos mismos construyen con palabras.

Todo texto refleja, por lo menos, algunos rasgos de poder, según sea la relación de poder en la que esté inserto. En este sentido llamamos poder a aquél que se define por el control –esencialmente de la información– de las acciones, o acceso a recursos de control de acción por un grupo dominante sobre otro dominado. Un control de acción implica la pérdida de alguna libertad en favor de ese poder.

El texto jurídico, en tanto texto que pertenece a una institución, es un texto de poder, como también lo son los textos provenientes del Poder Legislativo, del Ejecutivo, etcétera. Cuando hablamos de textos institucionales en general hablamos de estos extremos institucionales, si bien un texto familiar entre padre e hijo, por ejemplo, puede ser analizado como texto de poder institucional. En este sentido también una comunidad es una institución y lo son las naciones y las relaciones que éstas mantengan entre sí, ya sean escritas u orales.

Claro está que en cualquier análisis que se haga de un texto jurídico habría que considerar las llamadas relaciones de poder y las mismas relaciones entre las personas, entre los miembros de la comunidad que se analice o se cuestione a partir del texto jurídico. Recordemos que las relaciones entre personas pueden ser simétricas o complementarias. Las relaciones se clasifican básicamente en simétricas y de complementariedad. En las relaciones simétricas los participantes tienden a igualar su conducta recíproca. En las de complementariedad la conducta de uno de los participantes complementa la del otro, constituyendo un nuevo tipo de patrón.

La simetría y la complementariedad no son en sí mismas ‘buenas' o 'malas', normales o anormales. Ambos conceptos se refieren simplemente a dos categorías básicas en las que se pueden dividir todos los intercambios interaccionales. Pero, existen patologías potenciales tanto en la interacción simétrica como en la complementaria.

En la relación simétrica existe el peligro de la competitividad en tanto los individuos comienzan una carrera por ser un poquito más iguales que los otros. Esta tendencia explica la calidad de escalada que caracteriza a la relación simétrica; la patología de dicha relación se manifiesta por una guerra más o menos abierta. En una relación simétrica sana, cada participante puede aceptar la mismidad del otro, lo cual los lleva al respeto mutuo y a la confianza en ese respeto. También en las relaciones complementarias puede darse una confirmación recíproca, sana y positiva. Pero la patología de estas relaciones ha sido objeto, por parte de la literatura, de mayor atención que la de las relaciones simétricas: “El psicoanálisis las denomina relaciones sadomasoquistas y las entiende como una liasión más o menos fortuita entre dos individuos cuyas respectivas formaciones caracterológicas alteradas se complementan.” Las relaciones de complementariedad rígida se dan también en determinadas situaciones que no implican necesariamente que la relación sea patológica de por sí. Esto variará según el grado de rigidez dentro del que se mueva dicha relación.

Este es el caso de la mayoría de los trabajos o instituciones donde hay un superior y un subordinado; todo depende del grado de complementariedad con el que se manejen estos individuos.

Con frecuencia sucede que ni los mismos especialistas en “jurisprudencia” y “legislación” –y otras ramas y ciencias sociales y humanísticas cercanas a la jurisprudencia y a la legislación–, los jueces, los abogados, los legisladores, los impartidores de justicia, pueden interpretar de manera “adecuada” o “práctica” o “legible” muchos textos jurídicos y legislativos de su área inmediata de competencia. No hablemos ya de la “interpretación” de estos discursos, hablados o escritos, por parte de otros grupos de usuarios de los idiomas, como son, por ejemplo, periodistas, reporteros, comentaristas, críticos, conductores de programas y, finalmente, “el pueblo”, que en América Latina es, generalmente, o analfabeto o analfabeto funcional, salvo exclusivos y contados casos. La interpretación y la aplicación de la justicia, de los textos jurídicos, de las leyes, tanto habladas como escritas, en Iberoamérica nos recuerda la canción En el País de no me acuerdo. Y, repito, podemos hacer los cambios que sean en las legislaciones, en las leyes, y supuestamente para bien; y, repito, podemos hacer las reformas jurídicas que sean, y supuestamente para bien; pero, también repito, como ya he planteado en mis libros Las ciencias sociales y el trabajo independiente de los estudiantes (1984), Cómo trabajar con los estudiantes universitarios de Ciencias Sociales (2002) y El lenguaje corporal humano (2003h): ¿no se ha tomado en cuenta que también tenemos que hacer reformas profundas en los programas de estudio de las carreras de Derecho, de Jurisprudencia, de Ciencias Políticas, de Relaciones Internacionales, etc.? Si ya de por sí, salvo exclusivas y raras excepciones en cuanto a instituciones educativas y especialidades, todas las encuestas internacionales acerca de la educación, de la instrucción, nos ubican, a la inmensa mayoría de las instituciones y centros educativos de Iberoamérica y de manera general, al final de las listas, en los últimos lugares. Si ya de por sí esas encuestas dicen que nuestros estudiantes universitarios no saben leer, no saben escribir, que no pueden interpretar adecuadamente los textos elementales de la literatura periodística, de los periódicos y revistas, y que poseen grandes lagunas del conocimiento, grandes lagunas culturales, de la cultura elemental y básica, que no poseen una adecuada formación sociológica y humanística (Ruano, 2002a; Ruano, 2003g). Imaginemos entonces los abogados que tendremos en el futuro, los juristas que tendremos en el futuro, los impartidores de justicia que tendremos en el futuro, que se han formado a partir de programas de estudio obsoletos, totalmente desajustados, descontextualizados de un mundo al que llamamos, supuestamente, “globalizado” y “multilateral”:

En efecto, el especialista en el transcurso de todo su trabajo debe dedicarse al autodidactismo para mantenerse acorde con el progreso científico, técnico, digital, y las exigencias de la vida moderna, y no entorpecer, con su atraso científico y técnico, la evolución de las culturas. Los ejemplos negativos de individuos que no se superan luego de la culminación de sus estudios universitarios, y que llegan a ocupar puestos destacados en la dirección cultural, económica, social y política en América Latina, con una influencia desastrosa en la suerte de nuestros pueblos, son evidentes en el ámbito de la gobernación, de la política, del sindicalismo y del partidismo en el área: ¡por esos atrasos grupales y personales y por la falta de visión, justamente, estamos como estamos!

Es importante que el futuro especialista aprenda a adquirir y a renovar de manera independiente los conocimientos en todos los sentidos y esferas de la vida moderna. Enseñar al estudiante a obtener los conocimientos de manera independiente no es una tarea fácil. Ésta es la obligación inmediata de la educación superior. La educación superior no debe llenar al hombre con conocimientos como si se llenara a un saco con papas; sino que debe prepararlo para el trabajo independiente, para, en un final de cuentas, adquirir una formación sólida y un enfrentamiento prudente y comprometido con la vida, con su realidad, con sus semejantes, en sus ecosistemas y al nivel internacional. Esto no es fácil; y no se trata de hacer planes ideales: “si deseamos adquirir una formación sólida, debemos ver las cuestiones sinópticamente, en su mutua vinculación. Pero este entrelazamiento sólo se capta cuando se ahonda en cada punto. La unidad no se da en la superficie sino en el hondo, en el suelo que constituye el humus común que todo lo sostiene y vivifica”, y si de esto se tiene que encargar el maestro, el docente, entonces ¡ardua tarea, profesor!, ¡cuánta visión, directivos y funcionarios de la educación!, ¿estás preparado, educador, para esta inmensa, comprometida, y noble batalla de la educación? [...]

Un buen sistema educativo, integral, no termina con los estudios universitarios, no termina con los estudios de postgrado; acompaña al individuo durante toda su vida y está siempre presente en sus éxitos y sus fracasos en el plano social y en el plano laboral, especialmente en los grandes momentos de globalización, de competencia internacional. Sabemos que no es fácil medir con total y absoluta certeza las ventajas y desventajas de muchos sistemas educativos; pero sí sabemos qué es lo mejor y qué es lo peor en cuestión de educación en cada momento concreto de la evolución de la sociedad, qué es lo que más se ajusta a determinadas exigencias de la vida práctica y qué es obsoleto y caduco. Si en un mundo globalizado las distancias educativas son abismales, entonces ¿puede haber una verdadera y equilibrada competitividad? Sin lugar a dudas en cuestiones de educación hay un trecho muy largo que andar todavía en América Latina (Ruano, 2002a).

En algún momento oí a un funcionario latinoamericano decir en una conferencia que si nosotros los latinoamericanos queríamos entender los problemas de América Latina –se refería más concretamente a los problemas de su país de origen–, entonces que leyéramos el relato infantil Alicia en el país de las maravillas –de Lewis Carroll, escrito en 1865, un cuento que está basado en el “temor a crecer”–. “Con todo el respeto que se merece” –frase muy usada en México cuando se va a contradecir a alguien– ese funcionario, yo creo que si para entender los problemas de nuestra América vamos a recurrir al mundo de la imaginería infantil, a la literatura infantil, entonces Alí Babá y los cuarenta ladrones –novela árabe que a veces aparece en ciertas versiones de Las mil y una noches– es el texto ideal para estos efectos, con la diferencia de que toda idea o imaginación acerca de la trascendencia y poder de la frase “¡Ábrete sésamo!” en América Latina se queda corta, y de que acá en Iberoamérica son muchos los “Alíes” y muchos los “ladrones”, que son una verdadera plaga, que brotan como los grillos y las sabandijas de debajo de las piedras y que tal parece que se carece de un buen insecticida que acabe con ellos de una buena vez, y que superan en creces, tanto en cantidad como en calidad, a los personajes de la novela original. Claro que también los problemas políticos y gubernamentales de América podrían recordarnos, entre otros cientos de textos literarios, a El Idiota –novela del escritor ruso Fiodor Dostoievski–, a El Señor Presidente –del escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias– y a El gesticulador –del escritor mexicano Rodolfo Usigli–. Ahora, que si vamos a recurrir a textos científico-politológicos, escritos por adultos civilizados, investigadores, conocedores de este asunto de “los problemas” de nuestra América, y del mundo en general, y que están destinados a adultos civilizados “que sepan leer”, entonces los textos ideales serían los cientos y miles de materiales que han sido escritos por personas comprometidas con la vida y el desarrollo de la Humanidad, de muy diferentes esferas de la actividad humana, dentro y fuera de América Latina, como es el caso de los acertados e ingeniosos libros de Alvin Toffler, de Noam Chomsky..., y ciertos materiales que describen los problemas concretos de países y regiones, al nivel de utopías o distopías si se quiere –todo depende aquí de la cultura, de los valores, de los principios, de la formación, del compromiso social y del sentido crítico del lector...–, como Los grandes problemas nacionales –basado en la obra de Andrés Molina Enríquez–, Las grandes soluciones nacionales, de Samuel Schmidt, y Un mundo feliz –Brave New World, escrito en 1932–, del británico Aldous Huxley (Ruano, 2003h).

En realidad para tratar los problemas concernientes a la impartición de justicia en América tendríamos que considerar, como mínimo, cinco evidentes cuestiones:

  1. Tenemos que partir de que, como ha dicho el filósofo italiano Paolo Flores d’Arcais: “el juez hace la ley, en lugar de obedecer a ella, nos guste o no”.

  2. ¿Realmente no se entiende el texto jurídico o legislativo, no se decodifica bien el texto jurídico, la ley, por incompetencia científica o profesional?

  3. ¿No se entiende el texto jurídico o legislativo debido a las barreras sociales, culturales e idiomáticas que pueden presentarse, y de hecho se presentan, en los “grupos instruidos y educados” (?) de ciertas áreas geográficas del mundo, cuestión que puede comprobarse fácilmente a través de las estadísticas internacionales que muestran el estado de la educación en los diferentes países y en las diferentes épocas?

  4. ¿“No se desea” o “no conviene” entender lo que el texto jurídico o legislativo plantea “claramente” inclusive para un no profesional del área de la jurisprudencia y la legislación?

  5. ¿Cómo es posible que entre individuos “civilizados” (?), “cultos” (?), “instruidos” (?), “versados en legislación” (?), que pertenecen a un “supuesto” mismo grupo sociolingüístico y sociocultural, exista una tal distancia, una tal brecha, y a veces hasta un abismo léxico-semántico-cognoscitivo entre la “dinámica de las realidades” y la “dinámica de las percepciones”? ¿No llama esto bastante la atención, por lo menos entre personas “cultivadas” comprometidas con el futuro de nuestras sociedades y con la democracia? ¿No será que independientemente de todo esto, queda claro la “interpretación a discreción” –es decir a conveniencia– de la legislación, de la jurisprudencia, generalmente en beneficio de los poderosos y en perjuicio de los desposeídos, y de aquí la moralina de una inmensa cantidad de los impartidores de justicia decisores de los grandes problemas que existen en la actualidad en nuestros pueblos?

En cualquiera de estos casos, lo que sucede con bastante frecuencia, la “suerte” sería la que pondría su balanza a funcionar, y en especial y desgraciadamente esto afecta a los pobres, a los descastados, a los desvalidos, a los que menos tienen o no tienen nada –salvo hambre, miseria e incultura–, a los migrantes o a los “globalizados accidentalmente”, individuos que a las claras están desentendidos de la mayoría de los aspectos jurídicos y legales del país a donde llegan, de la cultura en la que se ven forzados a insertarse por múltiples motivos: ¿Tiene usted una ligera idea de cómo funciona en América Latina el sistema procesal-penal-acusatorio? ¿Sabe usted, por ejemplo, que en México, según datos de diciembre de 2007, “el 70 % de los sentenciados reconocen que nunca le vieron la cara al juez”? ¡Ojalá y nunca usted se vea involucrado o involucrada en un caso de este tipo! ¡Ojalá y usted nunca se vea involucrado o involucrada en un problema en donde intervengan “judiciales” –llamados popularmente en México “perjudiciales”– latinoamericanos! Y si tiene alguna duda en torno a lo que puede pasar si usted actúa como “testigo” (?) o como “informante” (?) en América ante cualquier instancia de la justicia, pues le recomendamos que se actualice un poco al respecto, no vaya a ser que reciba ciertas sorpresas.

Claro que “el ideal” sería liquidar la corrupción, la delincuencia, las infracciones de la ley, las violaciones de las normas, por la vía de la erradicación de las causas. No obstante, sabemos perfectamente que en muchas sociedades donde se han dado condiciones ideales de naturaleza y esencia, no se ha podido erradicar el delito, la infracción, la violación de la ley. Queda claro también que:

Para que se pueda afianzar la legalidad y el orden jurídico, tiene que quedarle claro a los órganos de justicia, a los tribunales, al Ministerio Fiscal y a los uniformados que velan por el orden en las calles, que toda la fuerza de la alta responsabilidad recae sobre ellos. Los conocimientos profesionales de los funcionarios de estas áreas deben combinarse con la valentía cívica, la probidad y la justicia. Las personas dotadas de estas cualidades son las únicas capaces de cumplir dignamente las serias obligaciones que les incumben.

El Derecho, la Jurisprudencia, la impartición de justicia, el estado de derecho, la cultura de la legalidad, el principio de la legalidad..., en América y más concretamente en Iberoamérica, siempre han estado cubiertos de tenebrosas sombras, a la vista del mundo entero, y de manera constante. Los desórdenes en la impartición de justicia en esta área son la consecuencia directa de la corrupción política y gubernamental, muestra clarísima de lo cual son, como he dicho anteriormente, los fraudes electorales.

¿Cómo es posible que el pueblo de la América Latina, después de tantas décadas de Independencia (?) y Libertad (?) siga observando pasivo-contemplativamente la impartición de justicia –¿injusticia?– en el área? Se suponía que a partir de la Independencia Iberoamericana del yugo peninsular los países latinoamericanos tendrían mejores leyes, mejores aparatos legislativos, mejor impartición de justicia, mejores impartidores de justicia, una verdadera equidad... ¡Nada de eso! Nunca cayó sobre las jurisprudencias americanas, iberoamericanas, más tenebrosas sombras, incertidumbres y oprobios. A casi dos siglos de la Independencia Iberoamericana, salvo exclusivas excepciones, en la inmensa mayoría de los países de la América Latina hay muchas “sombras” en la impartición de justicia. ¿Y las “luces”...?; como se dice en México, “¡Muy bien, gracias!” (Ruano, 2007; Ruano y Rendón, 2007). En algunos países la indignación de ciertos grupos por la impunidad ha llegado a tal punto que han decidido “enterrar” simbólicamente a las instituciones de justicia, con sus impartidores inclusive. ¿Es que acaso tantas frustraciones juntas, repetidas, unas tras otras, no generan agresividad? ¿Es que se nos olvidó, como decía Herbert Spencer, que “todo delito no castigado genera una cadena de delitos”? ¿Ya se nos olvidó a dónde conduce la débil impartición de justicia, en especial en áreas geográficamente claves?: “Para que un país sea atractivo para los traficantes [y delincuentes de todo tipo], tiene que tener una administración de justicia muy débil, unas fuerzas armadas fácilmente comprables, un liderazgo político corrupto y un sistema financiero suficientemente grande y sofisticado como para poder digerir y transferir fondos, así como una buena localización geográfica” (Naím, 2007). ¿No es hora ya que tanto los aparatos gubernamentales, como los aparatos sindicales, como los aparatos jurídicos, como los aparatos castrenses, todos finalmente contratados por el pueblo, pagados por el pueblo, servidores del pueblo, dejen a un lado sus rencillas y competencias por el poder y, por fin, se den el “abrazo de Acatempan”, para servir a quienes tienen que servir realmente, al pueblo? ¡Cuidado, señores y señoras gobernantes de América! ¡Cuidado, señores y señoras impartidores de justicia en América! Ustedes mejor que nadie saben que todo tiene un límite, y que cuando se rompe ese límite, todo, pero absolutamente todo, puede pasar, ¡y de hecho pasa...!

La impartición de justicia en la historia de Iberoamérica, de Latinoamérica, siempre me recuerda la pintura Patria Atada, del destacado escultor y artista mexicano Pedro Cervantes [...]

The Physical Object

Format DVD
Pagination 114 páginas.
Number of pages 114

ID Numbers

Open Library OL22513217M

Read

No readable version available.

Borrow

Try a WorldCat search?

Buy

Add an ISBN to link to booksellers

Lists

You could add La literatura y los textos. El análisis especializado de la literatura. Qué es literatura. Algunos problemas para el análisis literario. El anonimato en la literatura. La crítica literaria como resultado del análisis literario. Cómo clasificar la literatura to a list if you log in.

History Created November 15, 2008 · 13 revisions
Download catalog record: RDF / JSON / OPDS

November 3, 2011 Edited by WorkBot merge works
April 13, 2010 Edited by Open Library Bot Linked existing covers to the edition.
March 24, 2010 Edited by 74.235.64.168 Edited without comment.
December 15, 2009 Edited by WorkBot link works
November 15, 2008 Created by 189.146.173.143 Edited without comment.