Cover of: Las ciencias sociales y el trabajo independiente de los estudiantes | Ruano Faxas, Fernando Antonio

About the Edition

[...] La interdisciplinariedad siempre ha sido necesaria, pero muy controvertida, en el tratamiento y enseñanza de las ciencias sociales, y mucho más en este mundo globalizado, internacionalizado, con tantas instituciones de educación superior, que van de muy buenas a terribles, y los inmensos movimientos migratorios tanto de estudiantes como de docentes y de científicos, cuestión que se trata en las obras citadas de Ruano Faxas y Makoviétsky (1983) y de Ruano Faxas (2009): “Mientras que las ciencias de la naturaleza requieren una jerarquía de nociones y de problemas: un físico utiliza constantemente las matemáticas, un químico la física, nada semejante existe entre las diferentes ciencias sociales que no suponen un orden jerárquico, y, por tanto, de subordinación del inferior con respecto al superior. Por eso se han mantenido durante mucho tiempo opuestas en sus límites o fronteras (psicología y sociología) [de la misma manera que lingüística y sociología, lingüística y etología, psicología y lingüística, sociología y lingüística, ciencias de la comunicación y lingüística, semiótica y ciencias de la comunicación, pedagogía y sociología y lingüística, semiótica e imagología y ciencias de la comunicación en general], en vez de unirse para progresar. Si la interdisciplinariedad es una excusa cómoda, para que cada una de las ciencias haga depender sus progresos de las ciencias vecinas, como el ebanista espera al fontanero, el que a su vez espera al electricista, la edificación de la casa de las ciencias humanas no puede menos de retrasarse [...] la primera etapa de una colaboración útil consiste, en lo concerniente a cada una de las ciencias, en reconocer el servicio que las otras pueden ofrecerle, es decir, que los representantes de cada una sepan plantear sus problemas en términos accesibles a los otros [...] En la esfera práctica, la mejor forma de alcanzar la primera etapa consiste primero en trabajar en común, lo más frecuentemente posible. Lo interdisciplinar, en el terreno, no presenta los mismos inconvenientes que en lo abstracto, pues en el terreno no se contenta uno con yuxtaponer los puntos de vista, se ve uno obligado a integrarlos. Aparte de esta confrontación fecunda de los problemas y puntos de vista, el intercambio puede ser útil en el plano de las técnicas, pues las ciencias sociales no han alcanzado todas idéntico grado de perfección [y de difusión, inclusive con Internet, la gran herramienta de la comunicación y el entendimiento mundial]. En este punto hay que acudir también a los especialistas” (según Madeleine Grawitz (1984). Métodos y técnicas de las ciencias sociales. México, Editia, t. I, 280-281).

Enseñanza de las ciencias sociales

Es conocido por todos los problemas que presenta la enseñanza de las ciencias sociales en cualquiera de los niveles de educación; pero en especial al nivel universitario y postgrado, cuestión que ya se ha reflejado en variados textos, como por ejemplo Fernando Antonio Ruano Faxas y Adam Makoviétsky (1983). Las ciencias sociales y el trabajo independiente de los estudiantes. Cuba, Ministerio de Educación Superior, disponible en Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica, en http://catalog.loc.gov/cgi-bin/Pwebrecon.cgi?DB=local&BBID=2497140&v3=1 y en Universidad de Carolina del Norte, en http://afton.lib.unc.edu/search~S1/?searchtype=a&searcharg=ruano+faxas&searchscope=1&SORT=D&extended=0&searchlimits=&searchorigarg=cH62+.R473+2005 .

Fernando Antonio Ruano Faxas (2009). Cómo trabajar con los estudiantes universitarios de Ciencias Sociales. Apuntes para profesores y educandos. Estados Unidos de Norteamérica, Ediciones ЯR, disponible en http://openlibrary.org/b/OL22661780M/Cómo-trabajar-con-los-estudiantes-universitarios-de-Ciencias-Sociales.-Apuntes-para-profesores-y-educandos .

En este sentido, se dice: “Como en todo lenguaje científico, el vocabulario específico es el rasgo distintivo de las humanidades o ciencias sociales, que aspira a una expresión denotativa y unívoca. No obstante, los usos conflictivos de muchos términos están más acentuados en estas ciencias que, por ejemplo, en las ciencias científico-técnicas. Los profesores de ciencias sociales debemos tener mucho cuidado con el uso de la terminología especializada de estas ciencias, dado que la cuestión no sólo abarca a los diversos autores y las diferentes escuelas; el asunto va más allá: cada modelo teórico y cada metodología crean su propia y específica terminología. En otras ocasiones, las divergencias terminológicas no traducen discrepancias significativas, sino que designan las mismas cosas –sinonimia–. Por otro lado, podemos observar que a veces un mismo término puede ser portador de varios significados, se pueden producir series de interpretaciones posibles y “admisibles”, “respetables”, en vista de que nuevos códigos de nuevas conciencias lectoras revelan en el texto estratos semánticos, lo que supone la renuncia a un léxico monosémico en el que a cada significante le corresponde un solo significado debido, entre otras cosas, a que:

•Distintas corrientes de una disciplina emplean términos idénticos; pero sin el mismo alcance significativo.

•Las etapas del pensamiento de un autor o escuela reflejan a veces desplazamientos del significado de los mismos términos, no siempre aclarados explícitamente. Al estudiar la producción de un autor, hay que tener muy en cuenta estas posibles diferencias de enfoque.

•El peso de la tradición en las ciencias sociales se manifiesta en la continuidad de muchos de sus términos; pero no siempre se les atribuye su primitiva acepción: el tecnicismo filosófico “dialéctica” cobra distinto sentido en la obra de Platón, Aristóteles o Hegel. El término conciencia, del latín conscientiam, que generalmente significa conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos; conocimiento exacto y reflexivo de las cosas, aparece con matices diferentes en la filosofía husserliana y sartriana, en la filosofía marxista, en la filosofía del lenguaje, en Hegel, en Nietzsche, en filosofía de la literatura, etc. Por otra parte, los términos heredados del pasado son a veces un lastre para las concepciones pretéritas que llevan asociadas: por ejemplo el tecnicismo lingüístico “sustantivo” puede evocar el concepto clásico de palabra que designa “sustancias”.

•Se producen numerosos trasvases de niveles lingüísticos como:

1.Se atribuyen significados especiales a palabras y sintagmas del lenguaje ordinario. Este fenómeno es muy frecuente en el discurso filosófico. Se puede recurrir para diferenciar los nuevos contenidos a procedimientos gráficos –comillas, subrayado o cursiva, guiones que llegan a enlazar sintagmas enteros.

2.Debido a que un tecnicismo puede pasar al vocabulario general, a consecuencia de las modificaciones significativas que se producen en ese tecnicismo la impregnación del uso ordinario puede confundir a los receptores que se acercan a los textos.

3.Una ciencia acoge términos originarios de otra. Las causas más importantes de la adopción son los estudios interdisciplinarios y el prestigio que ejerce sobre otras una determinada ciencia. Este último caso lo ejemplifican con creces los numerosos tecnicismos que se han apropiado algunas disciplinas al trasladar a sus respectivos campos modelos de la lingüística. Recordemos la aplicación de las funciones del lenguaje –Jakobson– a la imagen publicitaria –G. Peninou.

En el discurso de las ciencias sociales es muy peculiar el vocabulario abstracto, cosa que con frecuencia genera controvertidas discusiones y malentendidos tanto entre los mismos alumnos como entre alumnos y docentes, por lo que recomendamos a nuestros colegas docentes, investigadores y conferencistas precisar constantemente aquellos términos, conceptos, juicios, definiciones y sentidos especiales que pudieran aparecer en determinados contextos y, como ya es sabido, tener mucha paciencia en sus explicaciones, como la tuvieron, a su vez, otros docentes con nosotros. A la hora de discursar ante nuestros educandos con cualquier tema de las ciencias sociales y las humanidades, acerca de cualquier aspecto o acontecimiento del pasado o de la actualidad, no solamente debemos considerar “ese sentido” que “nos parece” adecuado. Por muchas razones, y en especial debido a la deficiente formación docente-educativa imperante a nivel internacional, y desde la misma infancia, nosotros los docentes y conferencistas debemos ser muy pacientes y creativos en nuestra labor educativa, formativa e informativa [...]”

Edition Notes

Includes bibliographical references.

Classifications

Library of Congress
H62 .R73 1983

The Physical Object

Pagination
108 p. ;
Number of pages
108

ID Numbers

Open Library
OL1645685M
LC Control Number
91201841

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